El color amarillo en el cuarto de baño

Francisco · 15 febrero, 2019
El color amarillo puede ser un recurso muy interesante para aplicarlo en el baño; de esta manera ganarás luz, intensidad y originalidad.

¿Quieres aplicarle a tu baño un color atrevido que pueda destacar en la vivienda? Tenemos cierta tendencia a emplear los mismos tonos en las habitaciones, no nos gusta arriesgar ni desentonar, pero ¿por qué no ser original y utilizar el color amarillo en el cuarto de baño?

Este tono se encuentra dentro de la gama de los cálidos. Sin embargo, guarda una peculiaridad que le diferencia de otros como el rojo y el naranja, posee una intensidad más directa, muestra fuerza y se constituye como un recurso completamente innovador en su aplicación en el hogar.

Nos hemos acostumbrado a que los baños sean de un color azulado, grisáceo, blanco o terroso. En realidad, cualquier color puede servir para decorar el baño, pero el amarillo se sitúa entre los pocos utilizados. Se puede lograr con él una apariencia muy atractiva.

¿Qué nos puede aportar el color amarillo en la decoración?

Muebles amarillos para el baño.

Estéticamente es un color arriesgado, es decir, puede que no combine bien con el mobiliario y resulte algo estridente, por eso hay que saber cómo trabajarlo, de qué manera disponerlo y en qué espacios puede quedar mejor.

Puede haber gente que le guste este color y quiera tenerlo en el dormitorio. No obstante, esta tendencia no es muy habitual. Interesa que esté en lugares que son más de paso y no para pasar demasiado tiempo. El baño es un lugar de uso cotidiano pero de manera rápida.

Las sensaciones que se pueden percibir a través del amarillo son completamente dinámicas. En otras palabras, su estética refleja fuerza, intensidad, activación y puede impactar visualmente. La estridencia de la que presume este color debe ser combinada con otro que pueda suavizar el ambiente.

 El color amarillo puede suponer un cambio y atrevimiento para tu hogar.

Maneras de aplicarlo en el baño

Azulejos amarillos para el baño.

Como estamos hablando de un espacio de reducido tamaño donde predominan los sanitarios y algún mueble, el color amarillo es mejor que lo situemos en la pared. Puede tener distintas texturas y consolidarse en cualquier parte. De todos modos, el blanco debe ser su mejor aliado.

  • La pared va a ser el mejor soporte sobre el que trabajar el amarillo. Tal y como hemos dicho, su relación con el blanco puede ser un buen medio para que el espacio no se sature ni exista exceso de intensidad, conviene que se relaje un poco el ambiente.
  • Otra fórmula muy curiosa es tener muebles de este color. No es tan común encontrarlos en tiendas de muebles, pero si tienes la ocasión de tenerlo en tu casa, entonces no lo dudes. Pinta las paredes de blanco y, junto a los sanitarios, conseguirás un efecto realmente interesante.
  • En el caso de que quieras hacer algo más original aún, existe la posibilidad de que el suelo tenga este tono y que el resto sea blanco. Es una forma de llamar la atención, pero de una manera completamente alternativa.

Cualquier fórmula decorativa en amarillo despertará la curiosidad de tus invitados y tendrás un baño diferente a lo que se suele ofrecer por el mercado.

Amarillo en cerámica o en pintura

Ducha amarilla.

Ya sea de una manera o de otra, su presencia en las paredes debe ser algo preconcebido. Si realmente deseamos que nuestro baño luzca con intensidad, este color va a conseguir aportar la luminosidad que necesita.

  • Por un lado, existen cerámicas de tamaño grande o de cuadrados pequeños. Puede completarse toda la pared de esta manera, pero también podemos disponerlo en soportes como el del lavabo.
  • En el caso de la pintura, puede cubrirse la pared sin que haya ningún tipo de alteración superficial. Solamente tenemos amarillo.

Su presencia de manera anecdótica

Toallas amarillas.

Si no queremos que el amarillo predomine en el baño, y no vamos a aplicarlo en los típicos lugares como son las paredes, también está la posibilidad de que aparezca de forma anecdótica. En este sentido, no va a ser el protagonista, pero sí se convierte en pieza clave.

Un ejemplo puede ser la bañera en amarillo. Esto es algo muy original y poco común. De hecho, resulta muy atractivo y le da un toque de calidez.

También puede aplicarse en recursos que son más bien de reducido tamaño, como pueden ser el cubo de la basura, las propias toallas y albornoces y en las cortinas. Con esto no queremos decir que esté presente en todo a la vez, sino que solamente uno de estos elementos tenga el amarillo.