Claves para decorar al estilo wabi-sabi

Yamila Papa · 5 enero, 2019
La decoración wabi-sabi es usada en Japón no solo para el diseño de los ambientes, sino también como forma de ver la vida. El principal objetivo de esta corriente es darle a todos los objetos el lugar que merecen y aceptar las imperfecciones del hogar.

El wabi-sabi es un modo muy concreto de ver las cosas proveniente de Japón, por ende, no debe tomarse solamente como una moda, sino como toda una filosofía de vida que llega a abarcar aspectos como la decoración del hogar.

Se trata de un concepto que desciende de la filosofía budista zen; la cual se basa en la contemplación del entorno y en la aceptación del ciclo vital de las cosas (y de las personas). Podría resumirse en esta máxima: “Nada es perfecto, nada es permanente y nada está completo”.

Un término con un gran significado

El término wabi-sabi se compone de dos palabras. Wabi proviene del vocablo “wa” que quiere decir armonía, paz, tranquilidad y equilibrio. Por ello, una persona wabi es sencilla, humilde y respetuosa con la naturaleza.

Decoración minimalista del estilo Slow Design.

“Sabi” se relaciona con la progresión natural, el brillo extinguido de los objetos que alguna vez brillaron, el paso del tiempo y la oxidación o degradación. Por eso es que este estilo celebra las marcas que los años (y los factores externos) han dejado en lo que nos rodea.

Evidentemente, no es fácil traducir con exactitud lo que significan ambas palabras, pero en líneas generales, se puede decir que tanto »wabi» como »sabi» hacen referencia a la búsqueda de la belleza en la imperfección y también, la propia naturaleza.

Ahora, una vez que uno comprende lo que el wabi-sabi significa, se dejará de mirar con malos ojos aquellas grietas que hay en las paredes y las marcas que han quedado en el suelo tras algún accidente.

El wabi-sabi en el hogar

El uso continuado del hogar es celebrado por este ‘estilo’ así como también los espacios donde lo emocional toma protagonismo.

A diferencia de otros tipos de decoración, aquí la idea es que dejar las fotografías en blanco y negro de los padres o abuelos, que se cuelguen objetos heredados en las paredes y que se dejen a la vista los libros favoritos.

No hay dudas de que la decoración wabi-sabi es simple, modesta y sobre todo humilde. Algo que contrasta bastante con el diseño de interiores actual, donde todo parece girar en torno a la pretención y al demostrar que somos ordenados, minimalistas o desapegados.

Oficina en blanco.

Claves para lograr una decoración wabi-sabi

Como primera medida se debe aceptar que la casa ‘está para vivirla’. Esto quiere decir que jugar con los hijos es más importante que la marca que pueda dejar la pelota en la pared o la bicicleta en el piso.

Por supuesto, esto no significa que se vaya a ‘destrozar’ la vivienda, sino que se le reste importancia al aspecto del hogar. En otras palabras, no hay que pensar que es el fin del mundo o de la prosperidad y belleza solo porque se ha manchado algo.

Si se quiere usar la decoración wabi-sabi se tendrá que poner el foco en los materiales y texturas orgánicos, elaborados artesanalmente y con todas esas imperfecciones que los caracterizan, pero que al mismo tiempo los vuelve auténticos, originales y únicos.

Solo lo imprescindible y de valor sentimental

Encontrar la belleza en lo imperfecto que tiene esta vida ayuda a simplificar las cosas. En este sentido, volver a lo natural es mucho más fácil de lo que se pueda creer.

Deja de lado los prejuicios occidentales (aunque sea poco a poco) y disfruta de los ambientes. Las cosas no pueden estar impolutas por siempre, ni lucir eternamente como sacadas de una revista de decoración.

Se recomienda utilizar la paleta de colores ‘permitidos’; es decir, los colores crudos, marrones, grises, bronces, blancos y negros puesto que se relacionan más con lo natural y lo pacífico. Es más, si se presta suficiente atención, se verá que estos son los mismos colores elegidos en los estilos escandinavos.

Cocina blanca escandinava.

De hecho, existe una combinación entre ambas corrientes llamada Japandi, que resulta muy atractiva y que se adapta muy bien al modo de vida occidental.

No hace falta llenar los ambientes de objetos y objetos decorativos de lujo. Con lo que se guarde o se tenga en casa es suficiente. Un marco antiguo y desgastado, algunas herramientas o utensilios que pertenecieron a los antepasados, un sofá de cuero, unas macetas de bronce, unas cestas de mimbre y unos cojines rústicos pueden ser el punto inicial.

La decoración wabi-sabi no es simplemente un estilo decorativo, porque es mucho más que eso. El objetivo es eliminar lo innecesario, quedarse con lo esencial y disfrutarlo hasta que ya haya cumplido su ciclo.

Schor, J. D. (1984). ‘Wabi-Sabi.’ JAMA: The Journal of the American Medical Association. https://doi.org/10.1001/jama.1984.03350220079040