Cómo definir un estilo

7 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la interiorista Goretti Ayubes
Antes de tomar cualquier decisión relacionada con la decoración de la vivienda es necesario plantearse cuál es el estilo decorativo que elegiremos

Hacer de un espacio vacío un lugar habitable en el que tu estilo personal se refleje en cada detalle es muy importante para transformar una casa y hacerla tu hogar. Antes de tomar cualquier decisión relacionada con la decoración de la vivienda es necesario plantearse qué atmósfera se desea crear y qué sensaciones se quiere transmitir. Esto aspectos nos servirán para definir un estilo propio.

La elección de un estilo decorativo debe tener muy en cuenta las características del espacio y su función. Uno de los factores que se debe valorar antes de decidirse es el lugar de la vivienda -campo, playa, ciudad-, además de la climatología de la zona y la arquitectura.

En esta búsqueda de un espacio personal sirve de gran ayuda tomar como punto de partida un estilo decorativo. Si se comienza a decorar sin tener en cuenta este aspecto y sin tener presente una estética determinada, lo más probable es que la casa se convierta en un espacio caótico y sin personalidad.

Aprendemos conceptos para poder definir un estilo

Estilo escandinavo en decoración.

¿Qué es el estilo? 

Los diferentes estilos se definen por seguir ciertas normas de composición en la combinación de los elementos decorativos. De la elección de ciertos colores, la predilección por un tipo de formas y composiciones, y el uso de determinados materiales.

Los estilos clásico, minimalista, étnico, rústico… reflejan una determinada percepción de la arquitectura y de la decoración surgida, principalmente, por la influencia que ejercen las corrientes artísticas, los movimientos culturales e ideologías, los estilos de vida, las costumbres sociales y los avances tecnológicos.

Las ventajas de elegir para definir un estilo

El estilo no es un corsé, algo estanco y definitivo que no deja margen a la imaginación, sino que actúa como marco decorativo general. Permite acotar la enorme oferta, lo que facilita la tarea de elegir el mobiliario, los colores y el resto de elementos que integran el ambiente.

Escoger entre el amplio abanico de propuestas es tan sencillo como dejarse guiar por el propio criterio estético. 

Estilo y pragmatismo

Si se desea un espacio donde la vida se desarrolle con fluidez y confort, el estilo debe conciliar estética y funcionalidad. Es importante tener en cuenta quién o quiénes van a disfrutarlo para que la decoración se adapte a sus necesidades. Hay que destacar, como norma general, que es preferible escoger un mismo estilo para toda la vivienda.

La importancia del mobiliario para definir un estilo

Estilo slow design.

El mobiliario es una de las piezas clave en la creación de un estilo. Los muebles son fundamentales para decorar un ambiente. Es importante destacar que la personalidad de un mueble proviene del material con el que está elaborado.

Además de la madera, que sigue siendo el material por excelencia, también se utiliza el vidrio, diversos metales y productos naturales. Como norma general, la principal ventaja de estos materiales es que suelen resultar más ligeros visualmente que la madera.

Las formas y volúmenes del mobiliario también ayudan a transmitir determinadas sensaciones. De esta manera, hay que destacar lo siguiente:

  • Las habitaciones de la vivienda en las que predominan los muebles altos, como las vitrinas o armarios, ofrecen un aspecto más formal y rígido.
  • En el mobiliario y los complementos donde destacan las líneas horizontales –sofás con respaldos bajos, cuadros rectangulares, mesas con poca altura-, la estancia puede resultar más amplia.
  • Para conseguir un ambiente acogedor se aconseja combinar muebles altos y bajos, con un predominio de estos últimos.
  • Los muebles robustos hacen  que la estancia adquiera un aire pesado y solemne, mientras que los muebles ligeros diseñados, por ejemplo, con metales y cristal dan la sensación de informalidad.

El universo simbólico

Además de su utilidad práctica y su vertiente estética, el mueble tiene también un valor representativo, es decir, transmite el prestigio social de sus propietarios.

Los muebles pueden evocar recuerdos y suscitar sentimientos. Por ejemplo, colocando una mecedora en un rincón del salón se crea un espacio de relax con un aire informal.

Jugar con los significados

Se puede aprovechar esta capacidad de sugestión de los muebles para jugar con la creatividad. Una forma divertida de decorar es situar objetos fuera de su contexto, por ejemplo, introducir una butaca de peluquería en un ambiente doméstico.