Decoración anti-goals, ¿la conoces?

Mónica Heras Berigüete · 18 agosto, 2019
Tenemos una nueva fórmula para decorar que puede hacerte más fácil la toma de decisiones. Se trata de la filosofía anti-goals, ¿sabes de qué hablamos?

Estamos seguros de que en algún momento de tu vida te has planteado cómo quieres que sea la casa de tus sueños. La habrás diseñado en tu mente hasta el último milímetro y sabes exactamente todo lo que quieres que tenga. Pero ¿y si te decimos que lo hagas al revés y que pienses en todo lo que no quieres? Así es la decoración anti-goals y hoy vamos a decorar basándonos en ella.

¿Anti qué?

Decoración anti-goals.

El empresario Andrew Wilkinson, fundador de MetaLab, lanzó un sistema al que llamó anti-goals (antiobjetivos). Wilkinson se inspiró en una frase de uno de los inversores más importantes del mundo: Charlie Munger, quien en una ocasión dijo: “Dime dónde voy a morir y nunca iré allí”.

Charlie Munger tenía muy claro su teoría de la inversión y afirmaba: “Los problemas se resuelven mejor cuando se invierten. A menudo es más fácil pensar en lo que no quieres”.

A partir de ahí, Wilkinson decidió hacer una lista de cosas que le incomodaban enormemente de su trabajo y después fue buscando soluciones una por una, todo con la finalidad de vivir más feliz.

Las reuniones de trabajo interminables, los calendarios repletos de citas, estar atado a una oficina… Todos esos factores hacían que el empresario no fuera del todo dichoso, incluso, siendo un hombre de aparente éxito.

Así que decidió no programar reuniones en persona si podían hacerse de otra manera. Optó por no relacionarse con personas que no le gustaran, trabajar desde un lugar que le inspirase, ya sea un café o su propia casa, o vestir de la forma que quisiera.

Pues lo creas o no, la filosofía anti-goals tiene cada día más adeptos, y es que nos permite relajarnos, dejar de crear falsas expectativas y aceptar que no todo es perfecto. 

En lo que a decoración se refiere, es posible que sueñes con una buhardilla, pero también con una piscina y, al mismo tiempo, con un loft de estilo industrial y no sepas cómo darle forma a ideas tan dispares. Sin embargo, si te planteas lo que realmente te molesta de tu casa, lo que bajo ningún concepto quieres tener, tal vez sea mucho más fácil.

Decoración anti-goals: una casa sin expectativas imposibles 

Ya hemos visto que la filosofía anti-goals se ajusta al ámbito laboral, pero también puedes aplicarla en lo que a la decoración de tu hogar se refiere.

Te proponemos que hagas esa famosa lista que proponía Wilkinson para que te sea más fácil buscar soluciones y, finalmente, llegar a tener la casa de tus sueños. ¿Empezamos?

No soporto las casas oscuras

Decorar con muebles claros.

Si esta es una de tus premisas anti-goals, intenta huir de casas con ventanas pequeñas que den a patios interiores, plantas bajas, etc. Lo tuyo serán los grandes ventanales para que entre la luz a raudales.

Pero si ya tienes una casa oscura y de momento no puedes mudarte, busquemos soluciones. Por ejemplo: evita las cortinas gruesas y los muebles oscuros. Apuesta por suelos claros o, en su defecto, alfombras que aporten luminosidad, y añade complementos en tonos pastel que llenen de alegría cada estancia.

 No me gusta una casa con demasiadas puertas y pasillos

Pasillo oscuro lleno de puertas.

Si eres de este tipo de personas, tenemos claro que tu casa ideal sería un loft; sin embargo, probablemente vivas en un pequeño y laberíntico piso. ¡Tranquilo! La solución pasa por intentar derribar algún que otro muro, siempre se puede.

Hay reformas sencillas que aportarán sensación de amplitud a tu casa, como una cocina abierta, bien sea con una barra o totalmente conectada al comedor.

Decoración anti-goals: odio no encontrar la ropa en el armario

Armario con luz.

Las mañanas pueden ser caóticas cuando intentas buscar tu prenda favorita y no eres capaz de ver más allá de tus narices. En este caso, la solución resulta obvia, y aunque estamos seguros de que te fascinaría tener un vestidor, colocando una buena iluminación en el armario sería más que suficiente para que te sintieras mejor.

Estos son solo algunos ejemplos para que puedas implementar la decoración anti-goals en casa. Ahora siéntate y haz una lista con todas tus quejas, puedes ir habitación por habitación; después busca soluciones que se adecuen a tus necesidades y a tu presupuesto. Por último, cuéntanos los resultados, nos encantará escucharte.