El cholet, la arquitectura neoandina de la opulencia

20 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por arquitecto Renato Alonso Ampuero Rodríguez
La arquitectura de los cholets resume la idiosincrasia de los aimaras, habitantes de la zona altiplana de los Andes. Por sus colores estridentes y su geometría con motivos andinos destaca a nivel internacional.

El cholet es un estilo representativo de la arquitectura neoandina de la opulencia. Los edificios de este nuevo estilo se caracterizan por su colorido y sus figuras geométricas. Con una particular estética, este estilo se ha erigido como tendencia de la nueva arquitectura en el altiplano andino.

Este nuevo estilo es el resultado de una búsqueda constante de Freddy Mamani, exalbañil convertido en ingeniero y constructor. Esta arquitectura busca un lenguaje que exprese una identidad andina contemporánea.

La búsqueda de Freddy Mamani se centra en la ciudad de El Alto, ubicada a las afueras de La Paz, en Bolivia. Esta ciudad de crecimiento espontáneo es producto de la migración desde el interior del país.

Ya han pasado más de cincuenta años desde que se asentaran los primeros pobladores en El Alto. Desde aquellos años hasta nuestros días se ha afianzado una singular burguesía aimara. Freddy Mamani es el arquitecto preferido de esta burguesía boliviana.

Freddy Mamani, el arquitecto autodidacta

Arquitectura neoandina.
Arquitectura neoandina / elpais.com

Este arquitecto boliviano nació en la pequeña comunidad aimara de Catavi, de la provincia de Aroma en el departamento de La Paz. Su trabajo se inició hace unos 20 años como asistente de albañil.

Después de esto decide especializarse y estudia en la Facultad Tecnológica de Construcciones Civiles, en la Universidad Mayor de San Andrés. Posteriormente, cursa la carrera de Ingeniería Civil en la UBI y estudia arquitectura de forma independiente.

Este nuevo estilo tiene su génesis con su primer encargo. Francisco Mamani, comerciante importador de teléfonos, quería construir un inmueble. Sin saber de qué estilo lo quería, contacta a Freddy Mamani.

Es este quien le sugiere levantar un edificio elegante, con formas andinas, colorido y con un gran salón de eventos. Esto significó un cambio en esta ciudad, puesto que no había precedentes de este tipo. A esta primera construcción le siguieron más de 70 en El Alto.

Estas construcciones se caracterizan por ser de seis plantas, dominando el paisaje urbano de la ciudad de El Alto. Lo que más destaca es la paleta cromática, de tonos provocadores para la arquitectura tradicional.

Destacan los colores, ya que las construcciones de esta ciudad altiplana son de ladrillo visto. Este material está muy extendido en El Alto, teniendo un paisaje monocromático, frío y seco.

Mi arquitectura no es arquitectura exótica, sino una arquitectura andina que transmite identidad y recupera la esencia de una cultura.

-Freddy Mamani-

El cholet, la arquitectura neoandina de la opulencia de la burguesía aimara

Edificio cholet.
Cholet / telesurtv.net

Históricamente, la ciudad de El Alto ha recibido migraciones de miles de campesinos llegados del interior de Bolivia. Más de cincuenta años de crecimiento han estimulado la formación de una nueva burguesía aimara.

Esta nueva burguesía vio en Freddy Mamani y en su oficio un aliado excepcional. Encontrar una identidad aimara, arquitectónica y cultural era una prioridad para este. Freddy Mamani comenta: “Busco darle identidad a mi ciudad recuperando elementos de nuestra cultura originaria”.

Estas construcciones llamadas cholets, debido al juego de palabras entre chalet y cholo, se encuentran extendidas en el altiplano andino. Se caracterizan por sus grandes paños acristalados sobre fachadas convertidas en composiciones plásticas de molduras de yeso.

Las fachadas son de geometrías espontáneas y ensayadas en el momento. Estas se pintan con brochazos de colores complementarios y estridentes. Predominan los tonos naranja, verde, azul y amarillo.

En el imaginario de la cultura aimara, la casa es un universo en movimiento constante que nunca debe estar estático. Por lo cual, siempre necesita tener vida, y lo hacen a través de la celebración. Con esto, además se genera riqueza que beneficia a la comunidad, por lo que estas construcciones son de usos mixtos.

Esta arquitectura que aparenta tener inspiración en el arte psicodélico, se inspira en realidad en los colores de los aguayos. Los aguayos son tejidos que usan las mujeres aimara de distintas maneras.

Debido a esto, la arquitectura de Freddy Mamani es duramente criticada por no seguir los estándares de la academia. A Mamani no parece importarle y sostiene: “Yo he roto los viejos cánones arquitectónicos y, sí, soy un transgresor”.

La identidad aimara en el programa arquitectónico del cholet

Arquitectura cholet.
Cholet / telesurtv.net

En la cultura aimara siempre se tienen motivos para celebrar y brindar. Cuando las comunidades indígenas emigran a las ciudades, llevan todas sus tradiciones de la cultura aimara.

Los salones de baile proyectados por Freddy Mamani son los espacios idóneos para mantener estas tradiciones. El gran mérito de Mamani es haber repensado la arquitectura para albergar las actividades típicas de la cultura aimara.

Los espacios son amplios y de doble altura, cuentan con bares, comedores, pistas de baile y escenarios para las bandas de música. Se colocan espejos que reflejan las luces de paredes y techos, así como lámparas colgadas traídas desde China.

En consecuencia, los salones de baile se encuentran en las primeras plantas, y por encima de estos se construyen pisos para alquilar. Muchas veces, estos son para los hijos de los dueños, y se tiene especial cuidado en los espacios comunes. Para coronar el edificio, se proyecta la vivienda del propietario, destacando en el conjunto de la fachada.

El cholet, la arquitectura neoandina de la opulencia a nivel internacional

Interior de un edificio cholet.
Interior cholet / eldeber.com

Hace pocos años se estrenó un documental sobre la vida y obra de este arquitecto boliviano. De nombre Cholet: la obra de Freddy Mamani, del director Isaac Niemand, el cual tuvo mucho éxito en el festival de Rotterdam.

En 2018, la Fundación Cartier comisionó un espacio de Mamani para realizar una fiesta andina para el Nomadic Nights. El triunfo de Mamani ha sido llevar la cultura de El Alto a París y consagrar sus cholets en el ámbito internacional.

La Fundación Cultural del Banco Central preparó una exposición de la obra de Freddy Mamani en el Museo Nacional de Arte de La Paz. Posteriormente, la exposición ha recorrido otras ciudades de Bolivia, como Sucre, Potosí o Santa Cruz.

El cholet, muestra de la arquitectura neoandina de la opulencia, es el resultado de la búsqueda de una arquitectura propia. La identidad de la cultura aimara ha tomado un nuevo aire gracias al trabajo de Freddy Mamani. Los cholets son una expresión artística refrescante y renovadora que enriquecen el arte latinoamericano.