Las mejores ideas para que tu casa ayude a relajarte

3 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la técnico en Decoración de Interiores 3D Sonia Budner
A veces terminamos el día tan cansados que parece que no tengamos ni el tiempo de relajarnos. Te damos algunas ideas para que tu casa y tus rutinas diarias te ayuden con esto

Nuestras casas son nuestros refugios donde nos agrada cobijarnos después de una larga jornada laboral. Incluso si trabajamos desde casa, nos gusta mantener el resto de las habitaciones resguardadas del ambiente laboral. De cualquier manera, necesitas que tu casa ayude a relajarte.

Y eso es lo que hablamos hoy. Vamos a darte las mejores ideas para que tu casa ayude a relajarte en cualquier momento del día y que tengas la oportunidad de recargarte de energía y disfrutar de un buen descanso.

Esto se consigue configurando el espacio de tu casa con cuidado y estableciendo algunas pequeñas rutinas que eliminan el estrés y la tensión acumulada durante el día.

Plantas verdes y flores frescas

Elementos para decorar con flores.

Puede que no te guste mucho cuidar de las plantas, pero una casa sin plantas verdes o flores frescas es una casa sin alma. Nos ayudan a mantener el aire limpio y a eliminar las toxinas.

Esto es importante en cualquier época del año, pero en especial cuando abrimos menos las ventanas para ventilar como en invierno y en otoño. Incluso en el verano, con sus aires acondicionados, conviene tener una reserva extra de purificadores de aire.

Esto, como primer beneficio. Porque más allá del hecho de la salud del sistema respiratorio, cuidar las plantas en casa o arreglar flores frescas cortadas es una maravillosa forma de enfocar nuestras tensiones en algo creativo, vivo y tremendamente relajante. Si no tienes plantas dentro de casa, empieza probando con un par de ellas. Mantenlas cerca de ti para que puedas observarlas a menudo.

Date tiempo antes de encender el televisor

Estancia para leer.

Si eres de los que todavía no ha podido prescindir del hábito de encender la televisión cuando llegas a casa, intenta crearte una rutina nueva a partir de ahora. Busca algo que hacer relajadamente antes de encender y ver la televisión.

Dedica unos minutos mientras estás sentado en el sofá para leer algo, hacer alguna lista de cosas que necesitas o planeas hacer, riega tus plantas o escribe un diario. Solo requiere un poco de tiempo que servirá de proceso entre una actividad estresante y la no siempre relajante programación televisiva.

Creando atmósfera

Ambientador en botella de cristal.

Si nuestra casa es nuestro refugio, nada más atractivo y seductor que decorarlo con los elementos que nos hagan sentir mejor. Una alfombra mullida y cálida, unos textiles lujosos, tus libros favoritos siempre a mano, arte decorando las paredes, una fragancia especial y una música relajante ayudan a crear un refugio para los sentidos.

Cierra el ordenador por un rato, siéntate por un momento en tu butaca favorita, contempla todas tus cosas especiales que te rodean y luego cierra los ojos para disfrutar de la música y de la fragancia de tu casa y concédete tiempo para deleitar tus sentidos.

La luz justa para que tu casa ayude a relajarte

Luz de mesilla en el dormitorio.

En los momentos que dedicamos en casa a relajarnos, la intensidad de la luz juega un papel importante en cómo nos sentimos. Evita la iluminación directa.

Las lámparas de mesa con pantallas que filtren la luz de forma acogedora o una bonita composición de velas aromáticas son, probablemente, la única iluminación que necesitas para relajarte.

A la hora de irse a dormir conviene revisar que ninguna luz interna o externa va a perturbar nuestro descanso. Es importante dormir a oscuras y evitar la entrada de luz de otras estancias o de la calle.

Fuera los ordenadores, los móviles del entorno cercano a la cama y cuantos menos aparatos eléctricos dentro del dormitorio, mucho mejor.

Establecer límites en el horario de trabajo

Oficina en casa.

Esto sirve para quién trabaja fuera de casa, y especialmente para los que lo hacen desde casa. Establecer un horario, o al menos un límite en las horas trabajadas es fundamental para poder trazar las otras pequeñas rutinas que conseguirán que repongas las pilas en casa después de una jornada de trabajo.

Esto incluye un límite horario al día, pero también es importante darse días completamente libres de trabajo. De esta manera, tu casa ayuda a relajarte. Esto supone no pisar la zona de trabajo ni encender el ordenador, nada de correos o asuntos pendientes. Seguirán ahí al día siguiente, no van a salir corriendo.

Organización para que tu casa ayude a relajarte

Mantener el orden en el hogar.

Procurarse unas horas a la semana para hacer todas las compras de la despensa necesarias nos evita muchas salidas incómodas a diario o terminar comiendo cosas no saludables por la falta de tiempo o el cansancio.

Tener acopio de productos suficientes para una alimentación sana durante la semana nos evita paseos innecesarios y nos procura tranquilidad mental.

Organiza la entrada de la casa de manera que puedan dejarse en ella los bolsos, los abrigos, el correo, los zapatos y las preocupaciones al llegar a casa.

Dejar organizadas en la entrada las cosas que se utilizan fuera es una manera fantástica de empezar a desconectar al cruzar la puerta de la sala de estar.

Haz la cama todas las mañanas y pon la mesa todas las noches. Lleva solo unos minutos y de esta manera estás comunicándole a tu inconsciente que la hora de descanso ya terminó y será genial encontrar tu habitación a punto cuando llegues por la noche a descansar de nuevo.

Al poner la mesa te das un tiempo para parar y disfrutar de tu comida de manera sosegada. Estos son otros trucos infalibles para que tu casa ayude a relajarte.

Atención plena y rutina para que tu casa ayude a relajarte

Espacio de meditación ordenado.

Desarrolla una rutina simple de pocos minutos antes de acostarte. Limpia los platos de la cena, camina por la casa dejando todo en orden y en su sitio, prepara la ropa del día siguiente.

La mejor manera de encarar esta rutina es viéndola como una oportunidad para practicar alguna meditación. Al terminar, llena una bañera de agua caliente o date una ducha reconfortante. No hay nada mejor para irse a dormir.