¿Dónde dormimos mejor, en camas estrechas o anchas?

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Francisco Jiménez
2 febrero, 2019
Dormir bien está al alcance de tu mano. Invierte en una buena cama y haz que tu dormitorio se convierta en el espacio de descanso que tanto necesitas.

Hay gente que se duerme en cualquier parte, ya sea en una silla, un sofá o en el propio suelo. Pero cuando hablamos de descanso, donde esté una buena cama que se quite lo demás. Sin embargo, ¿dónde dormimos mejor, en camas estrechas o anchas?

Muchas veces es cómo acostumbremos a nuestro cuerpo y a nuestra mente. También influye el tamaño de la habitación, si es muy grande, puede que estéticamente quede mejor una cama ancha, pero si es pequeña el mejor modelo será el estrecho.

Cada persona es un mundo, pero lo que sí tenemos claro es que nos gusta descansar en condiciones. Cuando uno se levanta completamente descansado es porque nuestra cama es cómoda y nos hace sentir a gusto. Esto es un factor muy importante.

Dónde dormimos mejor: relación entre el tamaño y el espacio

Hacer la cama.

La cama juega un papel fundamental en un dormitorio. Este tendrá unas dimensiones determinadas, pudiendo tener dos concepciones básicas: grande o pequeño. En realidad, este será el factor que condicione la elección de la cama.

Estéticamente, debemos establecer correctamente las proporciones. Por eso, hay que evitar generar desajustes que no armonicen en el lugar. Si el cuarto es grande, podemos tener una cama amplia, sobre todo si tenemos pareja.

De todos modos, el tamaño está condicionado también por nuestros gustos. Hay mucha gente que necesita dormir en camas individuales porque una de matrimonio se le queda demasiado grande. Por tanto, aunque sea pequeña, puede insertarse también en cualquier espacio.

Comprueba que la cama se ajusta correctamente a la estética del espacio.

La cama estrecha: un concepto individual

Cama individual.

Todos hemos dormido alguna vez en una cama estrecha. Puede que a algunos les resulte muy pequeña y a otros les parezca que tiene el tamaño perfecto para poder conciliar el sueño. ¿Qué puede aportarnos a nivel de comodidad y de decoración?

  • Las camas estrechas suelen ser de 90 centímetros, aunque algunas pueden llegar a los 100 o 105.
  • Se ajustan perfectamente a cualquier rincón. De hecho, son perfectas para las habitaciones infantiles, de adolescentes y de estudiantes. Incluso, para hacer con ellas camas nido.
  • Proporcionan recogimiento, habiendo una delimitación lateral que se amolda al tamaño de una persona; es decir, tiene la superficie apropiada para un cuerpo adulto. Aunque no lo parezca, ayuda a que tengamos un buen sueño y nos sintamos a gusto.
  • Al no compartirse con otra persona, podemos disfrutar de ella por ser nuestro medio de descanso; incluso, es más fácil de decorar y mucho más cómoda de hacer.

La cama ancha: amplitud y proporción

Libros en la cama.

En el fondo, las camas anchas suelen ser las más óptimas para parejas. Generalmente están hechas para ser compartidas, ya que para una sola persona puede quedarse demasiado grande. No obstante, hay gente que le gusta este concepto y necesitan un colchón de gran tamaño.

  • Las medidas suelen estar aproximadamente por los 150 centímetros de ancho. Existen otros modelos más grandes o un poco más reducidos, pero la dinámica se encuentra en torno a estas medidas.
  • Ofrecen una sensación de amplitud que, incluso colocándonos en el centro, sentimos que aún nos sobra espacio. Es perfecta para las personas que se mueven mucho o que necesitan estirarse para dormir.
  • Bien es cierto, que al ser de gran tamaño, ocuparán mucho espacio del dormitorio. Debemos tener en cuenta que la cama va a ganar mucho protagonismo. Por tanto, es preciso que la decoremos de la mejor manera posible y que ocupe un lugar centralizado.
  • A su vez, es imprescindible un buen colchón, con las medidas justas y que ofrezca la mayor comodidad posible.

Un buen sueño es sinónimo de bienestar

Decorar una cama.

Para rendir correctamente cada día es necesario que durmamos al menos seis horas diarias; nuestro cerebro lo necesita. Sin embargo, puede que el colchón o el somier no se amolden correctamente a nuestro cuerpo y estemos sufriendo incomodidades innecesarias.

Por eso, no dudes en buscar lo mejor para ti y los tuyos. Invierte en una buena cama; es imprescindible que te ofrezcan garantía de calidad y puedas conseguir el mejor sueño.

Pero recuerda, aparte de buscar funcionalidad, hay que intentar que posea una estética adecuada, que guarde proporcionalidad y se convierta en el recurso idóneo para tu habitación.