Tipos de farolillos para el jardín

26 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Francisco Jiménez
La mejor manera de ambientar e iluminar el jardín es a través de los farolillos con los que producir un embellecimiento más destacado.

¿Por qué no cuidar los exteriores de la misma manera que hacemos con los interiores? Tanto de día como de noche, podemos sacarle el máximo partido a nuestro hogar. Por eso, te mostramos los distintos tipos de farolillos para el jardín.

Con la llegada del buen tiempo, existe la posibilidad de sacarle mayor rendimiento a nuestro jardín. De hecho, podemos emplearlo para celebraciones, reuniones, visitas, comidas, descanso, etc. Pero, para ello, necesitamos que esté en buenas condiciones.

Generalmente, en verano vamos a utilizarlo más por la noche que por el día, sobre todo por evitar el calor; y, en el caso del invierno, es a la inversa, pero igualmente podemos decorarlo y poder disfrutar de él con una iluminación estéticamente decente.

Farolas de pequeño tamaño

Farolas de jardín.
Farolas / lampara.es

Un recurso muy interesante son las farolas que pueden situarse junto a un camino en el propio jardín. No tienen que ser demasiado altas ni poseer un tamaño grandilocuente. En el fondo, lo que se pretende es que cumplan una funcionalidad y que aporten un contenido estético.

Un caso muy particular son los faroles colgantes de un mástil. En este caso, se produce un efecto decorativo muy atractivo, simulando una pequeña calle urbana pero dentro de tu casa. Pueden ser a escala humana y tener metro y medio de altura o que sean más bajos y cuya medida sea de un metro.

Otro caso muy interesante es que la farola no tenga la lámpara colgando, sino que sea rígido y culmine el mástil directamente con la luz. Esta tipología es mucho más sencilla, no ocupa demasiado espacio y suelen ser de metro y medio de altura.

Tu jardín se merece la mejor iluminación.

Tipologías de farolillos para el jardín

Farolillos colgantes.

Otra fórmula que queda realmente curiosa para el jardín es utilizar farolillos de tamaño reducido. Además de cumplir una función, también aportan un contenido estético que resulta muy atractivo, embelleciendo la zona y generando un ambiente nostálgico.

  • Una tipología muy interesante es la farola pequeña, de 50 centímetros de altura y cuya forma es prácticamente idéntica a las faloras grandes; solo que, en este caso, su formato es reducido y no destaca demasiado.
  • En el caso de los que tienen un pequeño mástil y finalizan en una lámpara pequeña, ofrecen una apariencia más tecnológica; es decir, se muestra una estética moderna y actual, sin intención de ofrecer un historicismo concreto ni nada por el estilo, simplemente funcionalidad.
  • Para los que les gustan los colores, está la posibilidad de incorporar cristales de distintas tonalidades. De esta manera, se consigue un ambiente más enriquecedor, con una cromaticidad sin igual y, a su vez, llamativa para el jardín.
  • Otro caso particular son los faroles cuyo mástil está oculto por piedras, una columna o plantas, de tal manera que parece una iluminación natural o con carácter más elegante. Se persigue una apariencia más cuidada donde prime más la esencia que la función.

Farolillos adheridos al muro

Farolillos en los muros.

En este caso, nos encontramos ante una tipología que se adhiere perfectamente al muro y que se configura de manera funcional. Son los típicos que se suelen encontrar en los porches y entradas de viviendas.

Se conforman por una lámpara cuya estructura queda fijada a la pared. Si quieres darle al jardín un toque más personal, disponlos en distintos puntos del recinto y genera un ambiente más curioso.

El minimalismo y la sofisticación

Farolillo minimalista.

Dentro del mundo de los faroles de jardín, también existen algunas tipologías que son de estilo minimalista. Los hay que tienen formato cilíndrico con la salida de iluminación en la parte superior y cuyos cristales siguen la misma forma que el tronco.

En el fondo, se aporta un ambiente más alternativo, contemporáneo y tecnológico. Incluso, se produce una sensación más avanzada o futurista.

El carácter sofisticado de los faroles se muestra a través de su estética.

Farolillos para el jardín con velas: vuelta a la antigüedad

Farolillo con vela.

Si quieres volver al pasado y hacer de tu jardín un espacio más historicista, existen faroles geométricos con cristales amplios en cuyo interior se pueden introducir velas. La idea de todo esto es la producción de iluminación natural y tradicional.

Dentro de esta gama los hay colgantes y otros que pueden situarse en el suelo. De hecho, los más comunes son aquellos que están adheridos a la pared, simulando también las lámparas típicas de las calles o de estilo decimonónico.

  • Stevens, David: Una habitación en exterior: diseñar el jardín en casa, Blume, 2008.