¿Cómo diseñar tu cocina?

Teresa Montes · 13 febrero, 2018

Antes de empezar con la distribución de tu futura cocina tienes que tener una cosa clara y es cómo vas a usar el espacio. Has de valorar las distintas áreas de trabajo que va a tener cada zona.

Es importante marcar una modulación que permita optimizar su rendimiento y funcionalidad. Por eso, todas las medidas de todos los componentes de la cocina tendrán que estar estudiadas antes de definir el diseño.

Las cinco zonas de la cocina

En las cocinas se pueden diferenciar 5 áreas. Cada una de ellas tendrá una diferente función.

  1. Despensa.
  2. Cajones.
  3. Fregadero.
  4. Mesa.
  5. Vitrocerámica y horno.

La despensa, fregadero, vitrocerámica y horno se incluyen en el proceso de preparación de alimentos por lo que deben estar organizados de la forma más eficiente posible.

Establecer el triángulo de trabajo

La distribución de la nevera, la cocina y el lavaplatos debe formar lo que se llama “triángulo de trabajo”.

En cada vértice se desarrollan las actividades más importantes y propias de la cocina: preparación, cocción y limpieza de los alimentos.

Este triángulo es la distancia más corta entre la nevera, la superficie de cocción y el lavaplatos. Su correcta posición, asegura que las actividades de cocción se centren en una sola zona, dejando todo lo necesario al alcance de la mano.

Para conseguir un triángulo lo más perfecto posible, la suma de sus 3 lados no debe ser mayor a 8m. y, por separado, ninguno debe ser menor a 1,20m . ni mayor a 2,70m.

Diferentes cocinas

Dependiendo del uso que le queramos dar al espacio de nuestra cocina, existen diferentes tipologías:

  • La primera a la que haremos referencia es a la conocida cocina en “L”. Esta distribución es perfecta para una cocina familiar ya que es fácil organizarlo todo y mantener el orden. Además, se consigue un espacio amplio para comer familiarmente a diario.
Cocina con forma de L.

Con este tipo de cocina no importará el tamaño de tu cocina. La distribución que ofrece para trabajar es perfecta. Te permitirá tener un orden ya que en pocos pasos lo tendrás todo y ganarás en agilidad.

  • Otra tipología son las cocinas en forma de lineal. La característica principal es que toda la línea de trabajo se sitúa en una sola pared. Por tanto, irá genial si tu cocina es alargada y estrecha. Al contrario que la cocina en “L”, en esta habrá más desplazamientos por lo que una buena idea es que la zona de preparación de alimentos esté situada en el centro.
  • Las cocinas en U son aquellas que utilizan tres paredes de la estancia. Esto permite una mayor comodidad ya que no es necesario que te desplaces mucho a la hora de cocinar. Lo tendrás todo cerca.
  • Otra distribución son las cocinas de frentes paralelos. Estas mantienen dos líneas de trabajo enfrentadas. El espacio que tiene que haber entre ambas debe ser de 120 cm como mínimo para garantizar fluidez en el espacio.
  • La última tipología que nos queda por comentar es la cocina con isla. Seguro que nos vienen a la mente las grandes cocinas americanas. Como el propio nombre indica estas requieren de bastante espacio para colocar una mesa alargada llamada “isla” en el centro de la cocina. En la mesa puedes incluir opcionalmente la vitrocerámica y tener el resto de espacio de almacenaje. Son muy cómodas y te ayudarán a ahorrar tiempo en el proceso de cocinado.

En relación a estas diferentes distribuciones, es importante saber cómo funcionan las diferentes circulaciones. El triángulo de trabajo debe mantenerse en una relación adecuada que permita fluidez cuando haya más de una persona trabajando.

Tipos de recubrimientos

Hay varios tipos de cubiertas aunque los que más se utilizan son los siguientes:

  • La piedra: los que están más en tendencia ahora mismo son el cuarzo, granito y mármol.
  • El acero inoxidable: es higiénico y admite los productos de limpieza más potentes.
  • El hormigón: este material se ve mucho en los recubrimientos. Los acabados pueden ser mates o satinados.
  • La madera: es un material muy cálido. Además, se integra muy bien en todos los interiores y aporta un estilo diferentes a todas las cocinas.
Cocina de madera combinada con cerámica.

  • La cerámica: se utiliza cada vez más en las encimeras. Está disponible en baldosas muy grandes y los procedimientos de fabricación permiten reproducir prácticamente cualquier material.
  • El postformado: es un aglomerado desnudo cubierto con una lámina de formalita o HPL. Hay diferentes estampados y combinaciones.
  • Productos derivados de compuestos.

Actualmente se apuesta, cada vez más, por utilizar cubiertas muy delgadas con espesores que van desde los 0,8cm hasta 1,5cm.

Qué color escoger

A la hora de escoger el color para tu cocina, tendrás que tener en cuenta que podrá hacer cambiar la percepción visual y la atmósfera de la cocina.

El blanco es una de las opciones más recurrentes. Es el color más económico, aumenta la sensación de amplitud y potencia la luz natural de la estancia, siendo muy recomendable en cocinas pequeñas. Sin embargo, es el color que menos impacto visual da.

El color rojo da fuerza, es un tono atrevido y tremendamente creativo. En las cocinas pequeñas funcionan muy bien, dependiendo de la distribución y la luminosidad del espacio.

Cocina de color rojo combinada con suelo negro.

El color naranja también es muy alegre y aporta personalidad a  la cocina. Es un color muy potente por lo que debe utilizarse en pequeñas cantidades y en lugares precisos

Otros colores que más se utilizan son los tonos tierra, el verde y el gris.

 

Ahora solo te queda comenzar tu proyecto siguiendo todos estos tips y conseguirás la cocina de tus sueños.