Ambientes monocromos: una apuesta segura

Este artículo fue redactado y avalado por la interiorista Goretti Ayubes
9 julio, 2019
¿Estás pensando en pintar tu casa y no quieres arriesgar con el color? No te preocupes, has dado con el post perfecto para resolver tus dudas.

Los ambientes monocromos generan el esquema más simple de color y también el menos arriesgado. El mismo tinte con más o menos blanco, gris o negro proporciona una delicada variedad de ambientes sin estridencias.

Partiendo de un solo color se puede jugar con tonos claros, oscuros o saturados que siempre armonizan y al mismo tiempo rompen la monotonía de las diferentes habitaciones de la vivienda.

Los ambientes monocromos son ideales cuando se busca una propuesta de color efectiva pero discreta, no se quiere arriesgar mezclando y contrastando o, simplemente, se desea escoger un tinte concreto por preferencia personal o por conveniencia decorativa.

Armonizar dos o tres tonalidades de un mismo color siempre da buenos resultados. Hay que tener en cuenta que los tonos que parten de un mismo color pueden llegar a variar mucho.

Ambientes monocromos: una decisión premeditada

Decoración monocromática.

En el momento de plantearnos en qué color se basará la monocromía, debemos pensar en cuáles serán los tonos que completarán el esquema cromático, ya que también son muy importantes las variaciones del color básico en la decoración.

Mediante estas variaciones se logrará que la habitación tenga más vida, parezca más espaciosa o el efecto que convenga en cada caso. Si se duda entre aplicar un esquema monocromo o buscar el contraste, hay que tener presente que siempre se estará a tiempo de agregar un mueble o elemento decorativo de otro color.

Propuestas para el hogar

Los esquemas basados en un único color resultan relajantes y armoniosos. Si combinamos diferentes tonalidades en una misma estancia, se consigue romper la monotonía y mantener un perfecto equilibrio.

Los principales aspectos que deben contemplarse para optar o no por la monocromía son: el tamaño del espacio que se quiere decorar, la cantidad de luz que recibe y su funcionalidad.

Pequeños espacios

Habitación infantil con colores claros.

En estancias pequeñas y con escasa luz natural interesa escoger un único color y que este sea luminoso. Por ejemplo: si se trata de una habitación infantil, puede utilizarse un amarillo bastante claro, ya que es un color alegre que no empequeñece la estancia y armonizarlo con algunos complementos en amarillo intenso.

En una zona de trabajo, una buena opción es escoger las tonalidades del relajante verde, cuyas variantes claras o pasteles son cálidas y luminosas y pueden contrastarse con elementos decorativos en verde oscuro.

Grandes espacios

Salón en terracota.
Salón / pinterest.es

En salones o dormitorios muy amplios y luminosos es preferible partir de un color cálido y fuerte, como el rojo, el terracota, el ocre… En las paredes se pueden emplear tonos pálidos del mismo tinte o una gama de grises en las superficies restantes.

Por el contrario, si se tienen muchos muebles, conviene partir de un tono claro o pastel para descargar visualmente el espacio. Cuando el salón tiene grandes dimensiones, también se puede jugar con dos esquemas de color en la misma estancia.

La distribución del color en ambientes monocromos

Habitación en azul.

Una propuesta de monocromía poco arriesgada pasa por escoger un único color suave, como el blanco roto, para los principales componentes de las habitaciones y agregar solo destellos de un blanco grisáceo en los elementos decorativos.

Otra posibilidad más alegre consiste en equilibrar la presencia de los diferentes tonos utilizando, por ejemplo, un beige, un crema cálido o un tono tierra en las paredes y alfombras y armonizarlos con una tonalidad más intensa en sofás y cortinas.

Una forma de atenuar la posible sensación de monotonía que a veces puede generar un esquema monocromo es aplicar diferentes tipos de texturas, siendo las que creen contrastes en el ambiente. Una opción muy acertada es utilizar recursos de pintura decorativa en muebles y paredes, o agregar telas, como gasas, sedas, terciopelos…

Un aspecto fundamental que no debemos olvidar es que cuanto más intenso y oscuro sea el color básico que se va a utilizar en una estancia, más conviene repartir el peso de la otras tonalidades. ¿Preparado para ponerte manos a la obra? Seguro que conseguirás un resultado perfecto.