El uso del ladrillo como recurso decorativo

15 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Francisco Jiménez
El ladrillo ofrece muchas posibilidades decorativas en el hogar. Anímate a cambiar y haz que tu vivienda se convierta en un espacio alternativo.

En el hogar podemos utilizar todo tipo de materiales para ornamentar las estancias. El uso del ladrillo como recurso decorativo es un componente interesante para embellecer los espacios y ofrecerles un contenido diferenciador en relación a otros elementos que habitualmente suelen emplearse.

Generalmente, enfocamos la decoración de nuestra casa mediante principios básicos: el mobiliario, los colores, la disposición de los recursos, etc. Sin embargo, existe la posibilidad de embellecer los interiores a través de materiales constructivos.

En este sentido, el ladrillo tiene múltiples funciones; no solo para conformar los muros, sino también para poder ofrecer una estética más alternativa y callejera, buscando un ambiente más juvenil y mundano y rompiendo los moldes de los estilos más clásicos.

Ladrillo visto en los muros

Techo de ladrillo visto.
Techo de ladrillo / uxban.com

Una de las fórmulas más utilizadas es el ladrillo visto, pero ¿qué es realmente esto? Por norma general, los muros suelen enfoscarse o cubrirse con pintura sin dejar la posibilidad de que queden a la vista los materiales constructivos. Siglos atrás, los diferentes géneros decorativos no se planteaban la posibilidad de dejar a la vista los elementos constructivos.

Al dejar el ladrillo visible, puede ofrecer una estética más innovadora y moderna, a la vez que relativiza lo que es el propio concepto de decoración, ya que el ladrillo siempre ha quedado oculto por haber sido un elemento constructivo.

Puede dejarse una parte de la pared visible, tanto en un dormitorio como en el propio salón. De esta manera, se produce un efecto alternativo que rompe la monotonía y abre las posibilidades estéticas del hogar, convirtiéndose en un punto atractivo y sutil.

El ladrillo no solo tiene función constructiva, también puede crear ambientes decorativos distendidos.

3 recursos decorativos con el uso del ladrillo

Chimenea de ladrillo.

Aunque no lo parezca, el ladrillo es un elemento polivalente. Puede convertirse perfectamente en un mueble, en una maceta o en cualquier recurso decorativo.

Simplemente, hay que tener algo de imaginación y crear un tipo de estructura con la que poder hacer un recurso funcional que decore y que, además, se pueda utilizar. Veamos 3 ejemplos interesantes:

  1. En primer lugar, debemos hablar del formato básico tradicional: colocar ladrillos superpuestos y, a su vez, unas baldas de madera en distintas partes para convertirlo en una estantería. La combinación de estos dos materiales encaja a la perfección y le da al espacio un toque más bohemio.
  2. La chimenea del salón puede ser un recinto donde aplicar el ladrillo. Sí que es cierto que este material es resistente a las altas temperaturas, pero también queda muy bien al establecerse un contraste con el resto de muros de la habitación.
  3. Otro caso particular sería la creación de maceteros. En este caso, sería mejor utilizar ladrillos de mayor tamaño con huecos amplios de por medio. Podrían plantarse todo tipo de vegetales, hasta tal punto que podría crearse un pequeño huerto.

El ladrillo es un material que ofrece una apariencia atractiva e innovadora. Si a esto le añadimos que su aplicación en el hogar resulta alternativa, estaríamos hablando de un principio decorativo que abre todo un campo de posibilidades.

Uso del ladrillo: camino para el jardín

Camino de ladrillo para el jardín.

El espacio donde también tiene cabida el ladrillo es el jardín. Por supuesto, pueden hacerse muros con este material o cualquier otra infraestructura funcional, pero, en esta ocasión, vamos a centrarnos en un recurso estético que puede encajar perfectamente en este lugar.

Los caminos hechos con ladrillo le aportan al jardín un sentido más naturalista. Puede ensamblarse cada pieza de forma estricta, buscando la apariencia más formalista; o puede disponerse de forma más aleatoria e informal, para darle, así, un aspecto más atrevido.

Existen muchas tipologías; de hecho, otra opción sería delimitando un camino por los laterales, o complementar el ladrillo con otras piedras para alcanzar una combinación de tonalidades y texturas.

¿Y si coloreamos el ladrillo?

Ladrillo pintado de blanco.

El color teja es el identificativo del ladrillo. Por norma general, solemos encontrarlo así. No obstante, ¿podemos cambiar su apariencia? Está la posibilidad de aplicar un color en su superficie y cambiar, así, su estética.

El ladrillo de color blanco suele quedar muy bien en muchos ambientes, al igual que el azul en baños y cocinas, o el gris en salones y comedores. Dependiendo del tipo de ambiente que queramos generar, así tendremos que emplear los colores en la superficie.

  • Lava Oliva, Rocío: Interiorismo, Vértice, 2008.