¿En qué consiste el trabajo de un interiorista?

María Pilar Gimeno Landa · 31 enero, 2019
Conoce al detalle cada una de las funciones de un interiorista.

Hablamos continuamente de decoración y de todo lo que gira en torno a este apasionante mundo, y muchas veces nos olvidamos de los profesionales que hay detrás y que hacen posible que los resultados sean los deseados. En este post, nos adentramos en el trabajo de un interiorista. Te explicamos cuáles son sus funciones y los motivos por los que es muy interesante recurrir a sus servicios.

¿Qué hay que estudiar para ser interiorista?

Principios del interiorismo.

Si eres un aficionado de la decoración de interiores, y quieres hacer de tu pasión tu profesión, debes formarte para adquirir todos los conocimientos necesarios. Para ello, debes cursar el Grado de Diseño de Interiores que tiene una duración de cuatro años. Otra opción es cursar el Título Superior de Diseño de Interiores, cuya duración se reduce a la mitad.

La formación es muy variada, ya que los alumnos reciben clases de diseño, marketing, materiales o paisajismo. Una vez que finalizan sus estudios de forma exitosa, pueden acceder a varios másteres, gracias a los cuales, se especializan en un ámbito concreto.

Dado que se trata de unos estudios con bastante demanda, son un gran número de universidades las que ofrecen esta formación.

¿Qué características tiene el trabajo de interiorista?

Aprender interiorismo.

No cualquier persona puede ser interiorista, ya que es necesario contar con unas cualidades concretas para que el resultado sea el adecuado. De todas las características que tiene el trabajo de interiorista, destacamos las siguientes:

  • Creatividad. Está claro que una persona que se dedique al interiorismo tiene que ser creativa. Esta es la única forma de que el resultado sea estético y original. Además, la creatividad permite que el fruto de su trabajo no sea siempre el mismo.
  • Visión. Las personas que se dedican al interiorismo tienen la gran virtud de visionar el resultado antes de llevarlo a cabo. Esta cualidad permite que los fallos sean mínimos y que los clientes queden satisfechos.
  • Conocimiento sobre materiales. Los interioristas deben estar actualizándose continuamente, ya que en el mercado aparecen, de forma constante, nuevos productos. Conocer los materiales disponibles es la mejor forma de proporcionar a cada cliente el material que mejor se adapta, y garantizar que va a perdurar en buenas condiciones.

El trabajo de un interiorista

Trabajo de un interiorista.

Las funciones de un interiorista son muy variadas, y todas van encaminadas a buscar una finalidad concreta: que el resultado sea el más estético posible, el espacio esté bien aprovechado y los clientes se sientan cómodos. De una forma más concreta, las funciones que realiza un interiorista son las siguientes:

  •  Elaborar planos de los proyectos. Lo primero que debe hacer un interiorista es elaborar un plano, en dos o tres dimensiones, en el que se aprecie cuál va a ser el resultado. Esta es una herramienta muy útil, ya que permite previsualizar el resultado.
  • Escoger la mejor distribución. Esto es fundamental, ya que garantiza que el día a día va a ser cómodo y que el cliente se va a encontrar a gusto en el espacio.
  • Potenciar la iluminación. Para beneficiarse de la luz natural, minimizar costes derivados de la electricidad y crear la sensación de que la vivienda es más amplia.
  • Elegir los materiales adecuados. En función de las necesidades del cliente y sus gustos. Por ejemplo, una pareja quizá prefiera materiales más estéticos y una familia con hijos pequeños se decanta por los más resistentes.
  • Decorar acorde a los gustos del cliente. Quizá, esta es la función más compleja de todas. Estar en contacto continuo con el cliente y entender qué es lo que quiere, para tener en cuenta sus gustos, deseos y necesidades.

¿Por qué merece la pena contratar a un interiorista?

Por qué contratar a un interiorista.

En el momento en el que nos disponemos a decorar y amueblar nuestra vivienda, debemos hacer frente a una gran cantidad de gastos. Si a los gastos de los materiales de la obra, le sumamos el de los muebles, los elementos decorativos y los imprevistos que siempre surgen, el resultado es bastante dinero. En muchos casos, contratar en este momento a un interiorista supone un gasto extra que ni nos planteamos asumir.

Hay que tener en cuenta que un interiorista no es solamente un gasto extra. Evidentemente, hay que pagarle por el trabajo que realiza, pero hay que tener también en cuenta que es una inversión muy rentable. Gracias a las pautas y propuestas que este profesional realiza, los resultados serán mucho mejores que si lo haces tú mismo.

Nuestra recomendación es que si tienes algún tipo de dudas, o no tienes muy claro cómo decorar tu vivienda, te pongas en contacto con un interiorista. El precio por sesión del trabajo de un interiorista no es muy elevado, y te será de gran ayuda para que el resultado sea estético y funcional a partes iguales.