La luz como medio de expresión decorativa

Francisco · 8 enero, 2019
La luz no puede faltar en el hogar. Existen distintas tipologías y cada una puede aportar de una manera u otra sensaciones y significados.

En la decoración del hogar entablan diálogo distintos componentes: muebles, plantas, colores, paredes, suelo, etc. Pero existe uno que no puede faltar y que cumple una misión crucial: nos estamos refiriendo a la luz como medio de expresión decorativa.

En realidad, ningún espacio podría existir si no hubiese luz. Es lo que nos determina las formas de los distintos elementos que conforman una casa. Puede aportar significados y contenidos y, además, contribuye en la decoración.

A su vez, puede ser trabajada desde distintas vertientes y ofrece diferentes tipos de expresividad al hogar. De hecho, aporta una estética singular, pero siempre dependiendo del tipo de iluminación que se aplique.

La luz cálida a través de lámparas de mesa

Lámpara Tiffany en rosa.

Las lámparas que se colocan en mesas bajas, tales como las de los dormitorios o en el salón junto al sofá, aportan un tipo de iluminación distintiva en comparación con las luces de techo, las cuales generan una luz más amplia y generalizada.

¿Qué puede aportar entonces? Un significado más sencillo, donde se genere un clima más distendido, calmado y apacible. Es la luz idónea para un momento de tranquilidad.

En cuanto a su combinación con el mobiliario, puede tener una conexión directa con cualquier tipo de color. Eso sí, no conviene colocarla en zonas altas, mejor que esté siempre a media altura, que sea cómoda para nuestro cuerpo.

– La luz puede contribuir en la decoración de manera significativa.-

La luz desde el techo

Lámparas de techo.

Por otro lado, se encuentra la luz dirigida desde el techo. En este caso no podemos hablar de un punto exacto al que se dirige el foco de luz, sino más bien una expansión generalizada.

  • La propia campana de la lámpara tamiza la luz, dirigiendo en cierta medida hacia el suelo, pero a partir de ahí se irradia hacia todo el espacio.
  • Ayuda a realzar las formas de los muebles, destaca los colores y favorece una visión amplia del conjunto. De todos modos, conviene que sean siempre bombillas cálidas, especialmente para el salón, donde se puede ganar mayor expresión en la decoración.

Iluminación natural, la mejor para las personas

Luz natural del salón.

Sin duda alguna, la luz natural que entra por nuestras ventanas es más sana y también puede tener una presencia determinante dentro del hogar. ¿Qué características puede ofrecer?

  • Calma y desasosiego: evidentemente, la luz del sol nos proporciona vitaminas y le da un color diferente a la casa, realza las figuras y aporta calidez. A su vez, genera ciertas sombras que convierten a los muebles en “esculturas”.
  • Los tonos ganan mayor naturalidad en comparación con las luces artificiales, especialmente con tonos oscuros, donde se puede contemplar mejor el color y su esencia. Sin embargo, las artificiales pueden distorsionar la realidad.
  • Por supuesto, permite un ahorro considerable de la energía eléctrica y ayuda a nuestro bolsillo.

Luz blanca con carácter funcional

Lámparas de techo.

Para ganar funcionalidad y fomentar la actividad entre las personas, las luces blancas no aportan la misma sensación que las cálidas, al revés, exactamente.

  • Focos mucho más directos y de gran potencia. Se genera una mayor direccionalidad sin realzar las formas de la misma manera que otras luces más tenues.
  • Trata de darle al espacio un sentido mucho más funcional, sin carácter estético y alumbrando de forma intensa.
  • Es un tipo de iluminación que encaja muy bien en cocinas, trasteros, etc. Es perfecta para lugares de paso, pero no para aquellos donde buscas tranquilidad o desasosiego, ya que genera mayor tensión.
  • En el caso de los baños, permite contemplar la sensación de higiene y realza el blanco de los sanitarios.

Los focos: direccionalidad estética

Tres lámparas negras con forma de farolillo en el techo para una cocina de madera.

Puede que te guste la aportación lumínica de unos buenos focos; sin embargo, el problema radica en su colocación: ¿dónde situarlos? Ten presente estos factores a la hora de construir la estética interior de tu hogar:

  • Pueden situarse en ciertos lugares donde quieras destacar algún elemento en concreto. Por ejemplo, un cuadro, una escultura, jarrones, etc. De esta manera, lo que consigues es atribuirle protagonismo al recurso que recibe la luz.
  • En el caso de que simplemente quieras utilizar la luz de los focos, pueden situarse en el techo alumbrando hacia el suelo. En el fondo, no van a distribuir la luz de forma generalizada, pero sí conseguirás un espacio apacible.
Sudjic, Deyan: La luz y el color en la decoración, Folio, 1992.