Colores frescos para darle un toque veraniego al hogar

Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Una vez finalizada la primavera, podemos preparar la casa para el verano; para ello, debemos aplicar colores que nos ayuden a generar más luz, nos transmitan calidez y despierten todos nuestros sentidos.
 

Nuestro estado de ánimo cambia según se acercan los días soleados y el buen tiempo; por eso, es momento de convertir los interiores, fijarnos en la naturaleza y aplicar colores frescos para darle un toque veraniego al hogar.

Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia que tiene la decoración. Se trata del escenario en el que vivimos cada día y con el que percibimos ciertas sensaciones. Si realmente consideramos que la casa necesita un cambio, ahora es el momento de buscar alternativas que rejuvenezcan los espacios.

Los recursos que empleemos deben ayudarnos a cambiar la estética interior y ofrecernos nuevas posibilidades que nos agraden. En el fondo, es una manera de innovar y encontrar alternativas que favorezcan el bienestar personal.

Influencia del verano en la decoración

Decoración de verano

La época estival recoge los colores propios de la primavera y aporta al ambiente más luz y calidez; además, toman mayor presencia los tonos terrosos y amarillos. En realidad, esta es la tendencia que percibimos en el ambiente y debe servir como fuente de inspiración.

La decoración debe nutrirse de las aportaciones de esta estación del año. No cabe duda que la viveza y la alegría toman presencia de forma directa y contundente; es decir, se obtiene un claro estímulo emocional.

 

El verano nos aporta todo tipo de sensaciones pero, sobre todo, nos anima y alegra el día a día.

3 colores frescos para darle un toque veraniego al hogar

Colores frescos: caramelo
Imagen: pinterest.es

A la hora de escoger colores que puedan transmitir esa percepción de estío, es importante que estudiemos qué cualidades poseen y que pueden ofrecernos. Fundamentalmente, deben evocar calidez y templanza. Veamos 3 tipologías interesantes:

  1. Tono acaramelado: este caso se encuentra próximo al ocre y al beige; es decir que tiene un carácter terroso y suave. Se considera muy apropiado para salones y espacios en los que se incluye mobiliario y recursos decorativos de colores neutros para la correcta combinación.
  2. El salmón: no puede faltar en el hogar ya que se caracteriza por tener cierta palidez sin generar estridencia. No posee demasiada fuerza pero sí ofrece una calidez envolvente que nos resulta agradable a la vista. Se relaciona muy bien con el mobiliario de madera oscura.
  3. El color mostaza: uno de los más radiantes. No suele ser habitual en los hogares, pero su uso genera mayor luminosidad y activa más el espacio. Suscita cierto fulgor y dialoga muy bien con el blanco e, incluso, con algunos azules claros.
 

El verde pistacho dentro del grupo de colores frescos

Colores frescos: verde pistacho
Imagen: pinterest.es

El efecto de frescura se logra a través de tonalidades vibrantes que producen un atractivo visual. El verde pistacho se encuentra dentro de este grupo. Tiene cabida en distintos espacios, aunque no suele ser habitual en cocinas o baños.

En el salón, tendemos a combinarlo con el blanco en las paredes pero, también, es cierto que se le puede dar menos protagonismo si lo situamos en alguno de los cojines del sofá o, simplemente, en una alfombra, incurriendo de forma anecdótica.

Hay que evitar la saturación cromática de este tono ya que ocasiona un elevado entusiasmo en nuestra mente. Además, al ser un color verde vivo, nos pone en contacto con la naturaleza, ofreciendo un carácter orgánico.

El verde pistacho crea un clima activo, juvenil y sagaz que despierta todos nuestros sentidos.

La combinación del azul y el blanco

Decoración en azul y blanco
Imagen: pinterest.es

Al hablar de colores frescos, es importante que señalemos cómo el azul combinado con el blanco puede proporcionar un ambiente distendido y apacible. En realidad, producen un efecto relacionado con el mundo marino y, sobre todo, transmiten sensación de higiene.

 

Sin duda, el blanco se posiciona entre los tonos que purifican y favorecen la expansión de la luz por todo el espacio. No debemos olvidar que la entrada de luz natural es fundamental para que se naturalicen más los interiores y se genere una atmósfera cómoda y sosegada.

En este caso, debemos mencionar que las paredes y el mobiliario pueden constituirse por ambos colores, pero ¿cómo podemos trabajar el suelo? El parqué de madera contribuye con un pequeño aporte cálido y, a pesar de contrastar, se establece una combinación armónica y estable.

  • Lluch, Francisco Javier: Arte de armonizar los colores, Imprenta de El Porvenir, Barcelona, 1858.
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