La habitación de los niños: de leonera a paraíso lúdico

Mónica Heras Berigüete · 5 noviembre, 2018
Vamos a lograr que en la habitación de tus hijos reine el orden. ¿Nos acompañas?

Una de las tareas más desgastante de nuestro día a día consiste en poner en orden la habitación de los niños. Mientras nosotros recogemos, ellos van detrás volviendo a dejar todo por medio y a la hora de que colaboren recogiendo su desastre, comienzan las discusiones.

El problema está en que no sabemos inculcarles el hábito del orden a tiempo, pero les exigimos que sean más independientes y autónomos, sin darnos cuenta de que si hacemos las cosas por ellos, jamás lo serán.

Lo cierto es que nunca es demasiado pronto para comenzar a confiar en ellos y en su capacidad para realizar ciertas tareas, siempre adecuadas a su nivel madurativo. De hecho, los niños menores de 3 años disfrutan mucho con el orden ya que les hace sentir seguros y les aporta estabilidad.

Que recojan sus juguetes, que pongan su ropa en el lugar que ocupa, sus zapatos y hasta que formen parte de las tareas domésticas, los hace sentirse capaces, tomados en cuenta y fomenta su autoestima, colaborando al desarrollo de individuos con habilidades para autogestionarse.

Trucos para mantener en orden la habitación de los niños

Niña pequeña ordenando su habitación.

Si la habitación de los niños suele parecer un campo de batalla, quizás deberías observar si les estás facilitando la tarea con muebles adecuados a ellos, colores, una decoración que les motive y unas rutinas claras.

1. El armario

A los niños les encanta elegir la ropa que se van a poner y es muy sano para ellos que les demos la oportunidad de hacerlo. Fomenta su autoestima y van experimentando con la construcción de su personalidad.

Para ello conviene que el armario esté hecho a su medida, que puedan acceder fácilmente a los cajones. Pon cada prenda en un espacio distinto y puedes poner etiquetas con el nombre o un símbolo gráfico que les ayude a distinguir dónde está la ropa interior y dónde las camisetas.

2. Contenedores para guardar

Si quieres que aprendan a recoger sus juguetes, cerciórate de que tienen dónde hacerlo, mira que sea cómodos para ellos y atractivo a la vista. Puedes utilizar cajas, cestos, colgar bolsas, estanterías, etc. y utilizar también la técnica del etiquetado.

Un consejo, si los contenedores para guardar los juguetes son grandes, ponlos en el suelo y añádeles unas rueditas para que les sea fácil moverlos.

Contenedores de colores.

3. Su territorio

Independientemente de la edad que tengan, la habitación de los niños debe reflejar su personalidad, sus gustos, por mucho que a ti te horroricen. Déjales barra libre para que decoren con sus dibujos, que pongan en las paredes sus obras de arte y que decidan los colores con los que quieren pintar las paredes. Se sentirán identificados con su espacio y esto hará que sea más fácil mantenerlo en orden.

4. La ropa sucia

Si no quieres que vayan dejando su ropa tirada por cualquier sitio, asegúrate de que tengan claro dónde dejarla. Es probable que tengas un cesto para la ropa sucia de toda la familia, pero una vez más piensa en ellos, en hacérselo fácil y pon uno extra en la habitación de los niños.

5. Panel de tareas

Si tus hijos tienen una edad en la que ya saben leer y son capaces de responsabilizarse, puedes colocar un panel de tareas en su habitación para que siempre tengan presente lo que han hecho y lo que les falta por hacer.

6. Creando el hábito

Hábito de ordenar.

Comienza a hacerlo con ellos, acompáñalos en la tarea de recoger todo lo que han tirado y hazlo de buena gana, de esta forma podrán asumir que es una tarea divertida y no lo asociarán “al fin de la fiesta”.

Ellos necesitan seguir una rutina, así que hazlo siempre de la misma forma, a la misma hora y cuando no te des cuenta, verás que ellos solitos han incorporado ya este nuevo hábito a sus vidas.

Qué puedes hacer para que tus hijos sean ordenados

  • Antes que nada, ten en cuenta su edad y nivel madurativo para que puedas asignarles tareas que realmente puedan llevar a cabo.
  • Fija objetivos que puedan ir cumpliendo paulatinamente y una vez que lo logren, puedes ir incorporando nuevas metas.
  • ¡Refuerzo positivo! Reconoce sus logros y motívalos a seguir así.
  • Predica con el ejemplo. Ellos aprenden de nuestras acciones, no de nuestras palabras, y de poco servirá que les hables de lo importante que es el orden, si ven que tú dejas todo tirado por medio.