Las arquitectas y diseñadoras olvidadas de la Bauhaus

10 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por arquitecto Renato Alonso Ampuero Rodríguez
El papel de las mujeres arquitectas y diseñadoras fue de vital importancia para la consolidación de la Bauhaus como referente del diseño a nivel mundial. Pocas veces han sido reconocidas, quedando en el olvido y a la sombra de sus compañeros varones.

A cien años de la fundación de la Bauhaus, importante escuela de arquitectura y artes aplicadas, descubrimos a grandes diseñadoras y arquitectas que han caído en el olvido. Estas mujeres, emancipadas en su gran mayoría, y con vocación artística, se matricularon atraídas por el centro educativo más progresista de su época.

Las promesas de igualdad que se leían en los folletos publicitarios de aquella época nada tenían que ver con la verdadera actitud en el interior de la escuela. Esta era bastante ambigua por parte del profesorado, sumada a la invisibilidad y la falta de reconocimiento público del trabajo de ellas.

Como muestra de esto, se ha escrito mucho de los grandes artistas de la Bauhaus, como László Moholy-Nagy, Mies van der Rohe, Paul Klee o Wassily Kandinsky. Pero, por el contrario, se ha escrito muy poco sobre el trabajo de las mujeres que también estudiaron y crearon en la Bauhaus y que solo son recordadas como esposas de estos.

Las artistas de la Bauhaus eran modernas y, por su modo de vida, rompían con el tradicional papel de la mujer de esos años. Llevaban el pelo corto, vestían con pantalones largos, iban al cabaret, escuchaban jazz y eran dueñas de su propia sexualidad.

Conocidas como ‘flappers‘, eran el prototipo de mujer moderna que las jóvenes de Alemania asumieron, exportado gracias al cine mudo americano en la gran pantalla. La Primera Guerra Mundial propició que las mujeres salieran de sus casas para cubrir los puestos dejados por los hombres reclutados para el frente. Con esto pudieron acceder a esferas antes negadas para ellas.

Como reconocimiento a su trabajo y al aporte de estas vanguardistas en el desarrollo del diseño y la arquitectura, hemos seleccionado tan solo unas cuantas.

Las arquitectas y diseñadoras olvidadas de la Bauhaus: Friedl Dicker

Cuadro de Friedl Dicker.
Friedl Dicker / twitter.com/musoftolerance

Una de las primeras alumnas que se matriculó en la Bauhaus, y quizás una de las más brillantes que pasó por la escuela. Ya dentro de la Bauhaus, formaría junto a Franz Singer, Anny Wottitz y Margit Tery, el conocido grupo de “los vieneses” (un grupo de alumnos que provenían de la escuela de arte en Viena).

Dedicó su tiempo en la Bauhaus a los talleres de encuadernación, tipografía y textil, fabricando marionetas y realizando litografías. Recibe una gran influencia de Paul Klee, quien en 1920 pasaría a ser parte del profesorado de la Bauhaus.

Lamentablemente, cuando Dicker deja de frecuentar la Bauhaus, no había terminado sus estudios, por lo cual no recibe ningún tipo de diploma acreditativo. Esto no detiene su genio creador, desarrollando una brillante carrera en campos diversos, como la arquitectura, el diseño de mobiliario y la enseñanza.

En Viena funda un estudio de arquitectura junto a Franz Singer, teniendo al dualismo como eje creador de sus proyectos. Desarrollan una gran cantidad de proyectos arquitectónicos y de diseño.

Marianne Brandt

Tetera de Marianne Brandt.
Marianne Brandt / eldiario.es

Gracias a una exposición que la Bauhaus realiza en 1923 para mostrar el talento de sus alumnos, Marianne descubre la existencia de esta escuela. Ese mismo año se matriculará en la Bauhaus para ahondar en el diseño. En esta desarrollará su talento hasta 1929, tiempo en el cual demostrará ser más hábil que la mayoría de sus compañeros hombres.

Su talento la llevará a colaborar con el estudio de Walter Gropius, además de dejar un notable legado de objetos de diseño. Sus diseños destacan por ser objetos prácticos y útiles para el uso diario, pero sin desatender la estética, produciendo algunas de las mejores piezas de la historia de la Bauhaus.

Desde lámparas hasta juegos completos de café y té, sus diseños de una marcada tendencia moderna y vanguardista siguen comercializándose, inspirando a muchas otras piezas actuales.

Las arquitectas y diseñadoras olvidadas de la Bauhaus: Anni Albers

Tapiz de Anni Albers.
Anni Albers / esdesignbarcelona.com

Annelise Fleischmann ocupó el cargo de directora del taller de textil, sustituyendo a un gran referente de la escuela, Gunta Stölzl. Anni inició sus estudios en la escuela en 1922 con la firme intención de convertirse en pintora. Pero al poco tiempo descubriría, gracias a los hilos y retales de su taller textil, que podía hacer grandes obras de arte con estos materiales.

Su gran destreza en este campo le permitió convertirse, años más tarde, en la primera mujer y artista textil en exponer sus obras en una exposición individual en el MoMA de Nueva York.

Sus años en la Bauhuas los pasó experimentando con nuevos materiales, como el celofán, que le permitió crear un novedoso tejido reflectante que absorbía el sonido. Antes de terminar los estudios en la escuela, contrae matrimonio con el joven profesor, y su antiguo alumno, Josef Albers.

Con este formaría una de las parejas artísticas más importantes del siglo XX. Después del triunfo de los nazis y su llegada al poder, estos cierran definitivamente la Bauhaus en 1933. La pareja emigra a Estados Unidos, país que los acoge y les da la oportunidad de seguir desarrollando una importantísima labor artística.

Anni Albers logró un gran dominio de los telares dobles y el jacquard, con lo cual comenzó a concebir murales y tapices a gran escala y con llamativos y espectaculares diseños abstractos.

Ise Gropius

Walter e Ise Gropius.
Walter e Ise Gropius/ gir.rs

Conocida por muchos como Mrs. Bauhaus, llamada cariñosamente así por su propio marido, Ise Gropius aterrizó en la Bauhaus poco antes de la exposición de 1923. Contrajo matrimonio con Walter Gropius pocos meses después de la exposición. El enlace tuvo como testigos a Kandinsky y Paul Klee.

Desde ese momento, Ise trabajaría decididamente en la consolidación de la escuela, a la vez que apoyaba el trabajo de Walter. Desempeñó labores de organización, edición y secretaría de la Bauhaus.

Cuando Walter Gropius decide renunciar a su puesto como director de la escuela, ella se convertirá en coautora de una gran parte de sus textos, artículos y conferencias. Esta labor siempre estuvo reconocida por su marido cuando continuó en solitario, vendiendo ensayos a editoriales de Alemania y de Reino Unido.

Gracias a esta labor, consiguió un reconocimiento relativo, el cual no bastó para que le publicaran su artículo “Grandma Was a Career Girl”. La revista norteamericana The Atlantic Monthly rechazó su publicación debido a que promocionaba la “espantosa idea” de las mujeres trabajadoras.

Como hemos visto en la mayoría de los casos, los nombres de estas artistas quedaron a la sombra del de sus compañeros varones, y sus piezas fueron atribuidas a «la Bauhaus».

Además, el reconocimiento de su trabajo llegó muy tarde, pero podemos decir que, en general, consiguieron labrarse su camino. Siendo esta una pequeña contribución a su reconocimiento.