¿Cómo decorar un interior de paredes blancas?

El blanco es el color neutral por excelencia, una gran ventaja a la hora de decorar ya que podemos combinarlo con todo.

El blanco, un color que desde la antigüedad se ha asociado a la pureza, la limpieza y la sobriedad. ¿Qué hacer cuando nuestro hogar tiene esta tonalidad?, ¿cómo decorar un interior de paredes blancas?

A la hora de combinar colores, el blanco y el negro son los tonos que más juego ofrecen para relacionarlos con otras gamas. Su complementariedad resulta evidente, considerando que son, por tanto, colores neutros.

A continuación os presentamos algunos consejos para poder decorar nuestro hogar si tenemos presente este color en los muros.

Estética del blanco

El blanco reaviva una habitación, no intimida ni genera saturación; en realidad su presencia ofrece un fondo que puede soportar la decoración, la cual puede ir adherida al muro o independiente a éste.

La pureza que transmite no lo consiguen otros colores, de ahí su tradicional aplicación en espacios sanitarios. Mentalmente recibimos en nuestro cerebro un mensaje de higiene y limpieza.

Siempre es interesante que nuestro hogar posea dinamismo en las habitaciones, que no exista monocromía, sino más bien variedad. Por eso, ¿es recomendable pintar solo de blanco una casa?

Por supuesto, según el gusto del inquilino se puede disponer del blanco total en las paredes de la casa, pero, como se ha dicho antes, la policromía ayuda a que se dinamicen los espacios y, así, diferenciar cada estancia del hogar.

¿Dónde podemos utilizar esta tonalidad? Para un salón o un dormitorio encaja perfectamente; sin embargo, el dinamismo cromático los trabajaremos a través de la decoración.

No cabe duda que los baños o la cocina normalmente poseen tonos blancos, ya sea en recursos como los sanitarios o en la azulejería. Esto se debe a lo explicado anteriormente, por la sensación de limpieza e higiene que transmite.

Cocina de estilo nórdico con tonos blancos, madera, plantas, iluminación natural.

Blanco, luz y decoración

Desde el punto de vista decorativo, si tenemos blanco en la pared podemos entenderlo como un telón de fondo que nos ayudará a resaltar todo aquello que deseemos.

El blanco no obtiene protagonismo, de hecho ocurre al revés, suele ser una base lisa que no absorbe a otros colores o formas, sino que los evidencia aún más.

Hay que entender la pared como si fuese un lienzo en blanco. Nuestra paleta de colores la trabajaremos a través de los elementos decorativos y el mobiliario.

Cualquier cuadro u obra de arte que coloquemos en la pared o próxima a ésta, el propio blanco ayudará a resaltar la pieza. Incluso, si queremos darle protagonismo a algo concreto, este color favorece su proyección.

En cuanto a la luz, resulta obvio que el blanco es su perfecto aliado. La tonalidad clara ayuda a que la iluminación interior se duplique. Ocurre exactamente al revés que con paredes de colores oscuros.

El blanco, el color de la luz 

De hecho, en días en los que apenas penetra luz por las ventanas, el blanco amplía la iluminación y la refleja aún más en el interior, es decir, rebota según intercede la pared.

Por tanto, si estamos buscando un interior más luminoso y que, además, permita crear sensación de amplitud, el blanco es el color que estás buscando. De esta manera, se resaltará más la propia decoración.

Decoración estilo nórdico con grandes ventanales de luz

Cómo decorar a través del mobiliario

A la hora de disponer el mobiliario, el blanco nos ayuda a que éste gane fuerza y mayor expresividad; además, nos será más fácil su combinación, pero tampoco hay que utilizar gamas cromáticas de forma arbitraria.

Podemos repetir el color blanco en sofás, mesas o estanterías. Sería como una continuación de la propia pared y no satura. No obstante, será a través de cojines, lámparas u otros objetos donde rompamos el sentido monocromático.

Por ejemplo, cojines y lámparas de otro color intenso, obtendrían el protagonismo y dinamizaría la blancura del lugar. De todos modos, es mejor escoger un par de colores en lugar de recargar excesivamente con muchos.

Por otro lado, se puede llamar la atención a simple vista mediante un sofá de color; cualquier gama puede combinar perfectamente, aunque se recomienda que no sea un sucedáneo del blanco.

De la misma manera se puede hacer con las cortinas, estanterías, mesas y sillas. En esta línea se consigue una atmósfera joven, interesante y atrevida.

Decoración mediante el mobiliario de un interior blanco.

 

Madera en sintonía con el blanco

El tono de la madera ofrece calidez y contrarresta la pureza y ensueño que transmite un blanco rotundo. Pero, ¿dónde podemos disponerla?

El suelo de madera es el mejor recurso para aportar calor a nuestro piés y, a su vez, combina correctamente con las paredes y techo. En realidad, transmite estabilidad; un soporte de tranquilidad para nuestra mente.

En cuanto al mobiliario (mesas, encimeras, sillas,…) resulta evidente que el color de la madera se encuentra en sintonía y, al igual que el suelo, no rompe la estética del lugar.

Conclusión

¿Qué podemos sacar en claro del color blanco? Principalmente, su flexibilidad a la hora de trabajar con él, siendo un complemento sencillo y útil para nuestro hogar. Es el perfecto fondo para que entre en escena la decoración.

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