Consejos para decorar en dorado y plateado

Maite Córdova Vena · 3 octubre, 2018
Para conseguir ambientes con un toque luminoso y elegante puedes recurrir a los colores metálicos y, en especial, al dorado y al plateado. Te contamos cómo lograr un resultado espectacular. 

Decorar en dorado y plateado es mucho más fácil de lo que parece. Aún así, se suelen cometer algunos errores en lo que respecta a la cantidad. Y es que, el hecho de que los colores metálicos aporten sofisticación y refinamiento a los espacios no quiere decir que se deba incluirlo en todos y cada uno de los detalles.

Por otra parte, está muy extendida la idea de que los colores metálicos son propios de los accesorios navideños y que, si se incluyen en la decoración el resto del año, seguirán teniendo un aire de dicha festividad. Nada más lejos de la realidad. Veamos a continuación qué hay detrás del dorado y plateado.

¿Qué transmiten estos colores?

En primera instancia, los metálicos y, en concreto, el dorado y el plateado, son colores que transmiten la idea de abundancia, las riquezas y el poder. Por ello, cuando se incluyen en la decoración, aportan cierta suntuosidad a los ambientes.

Decoración dorada y plateada.

A lo largo de la historia, dorado y plateado han sido colores muy empleados en el ámbito religioso y nobiliario. En especial, el dorado, puesto que está estrechamente asociado al concepto de luz y al esplendor del sol. Si nos fijamos, las coronas de los reyes y las aureolas de los santos estaban hechas de oro.

Por su parte, el plateado ha sido un color muy empleado en la heráldica, la orfebrería y, en general, la fabricación de objetos de alta categoría, incluyendo, espadas.

A diferencia del dorado, que está asociado a la luz solar, el plateado está asociado con el brillo de la luna; de allí que se tome por un color más ‘suave’ y con un tipo de energía diferente.

Consejos para decorar en dorado y plateado

1. Moderación

Para decorar interiores en dorado y plateado es necesario tener en cuenta ciertos parámetros. Para empezar, es muy importante utilizar estos colores con moderación, ya que pueden saturar fácilmente un espacio y hacerlo lucir estridente.

Lo más recomendable es introducir, de forma puntual, tan solo algunos accesorios metálicos en las habitaciones. Por ejemplo, recipientes, marcos de espejos, esculturas y lámparas.

Un truco muy moderno que brinda resultados con mucho estilo, consiste en aprovechar los detalles metálicos de los muebles, como puede ser las patas de una silla o la base de una mesa, como elemento decorativo.

2. Integrar elementos naturales

En vista de que los colores metálicos tienden a resultar un tanto fríos, es fundamental integrarlos con elementos naturales (textiles, cestería, maderas, y hasta plantas) para suavizar este efecto. Ojo, esto no quiere decir que haya que recurrir a un estilo decorativo rústico, sino de añadir interés mediante la incorporación de distintos elementos, con diferentes texturas.

Cuadros de decoración dorada.

3. Mezcla de acabados

De acuerdo a lo establecido de los dos puntos anteriores, se aconseja no recurrir a un solo tipo de acabado. Por ejemplo, si se decora una sala con accesorios en color dorado, lisos y brillantes, el resultado puede resultar demasiado abrumador a la vista. Demasiado brillo junto.

Es una buena idea utilizar las distintas presentaciones del dorado y plateado y mezclarlas, para no aburrir a la vista y conseguir un resultado mucho más armonioso. En este sentido, se pueden incorporar piezas con acabado brillante con objetos de efecto mate o envejecido.

Los detalles en dorado y plateado destacan porque enriquecen los espacios con sutileza.

4. No excluyas los colores

En general, se suele recurrir al blanco porque se considera una apuesta fácil. Aunque es un color neutro que combina perfectamente con cualquier otro color, al integrarse con dorado y plateado puede transmitir una sensación demasiado fría.

En lugar de utilizar solamente blanco y dorado, por ejemplo, se recomienda introducir otro color, para suavizar el conjunto, como pueden ser: el beige, el crema, el vainilla, el lila, el salmón, ciertas tonalidades de rosa, entre otros.

Se suele creer que las paletas neutras con tonalidades frías son las ideales para acompañar colores como el dorado y el plateado; sin embargo, no hay por qué excluir otros colores.

De hecho, se pueden lograr resultados espectaculares con colores como: el púrpura, el rojo e, incluso, el negro. La clave está en ser asertivos con la cantidad de color que se designará al espacio.

Dormitorio dorado y plateado.

La calidez de los tonos tierra aporta equilibrio a las decoraciones en tonos metálicos, por ello, constituyen una apuesta ganadora.

Consideraciones finales

Para que la decoración con metálicos quede perfecta, hay que tener en cuenta un último aspecto: en caso de que se desee recurrir a los colores pastel, se debe buscar ciertos matices de estos. De emplearse los tonos pastel más populares, sobre todo de rosa, se puede caer en un estilo excesivamente cursi en lugar de romántico.

A menos que se desee conseguir una habitación al estilo shabby chic, o recrear la atmósfera del palacio de Versalles durante el siglo XVIII, hay que evitar emplear el dorado o el plateado en conjunto con colores pastel de forma desmedida.

Hay muchas opciones a la hora de decorar con dorado y plateado, por lo que hay que tomarse el tiempo de buscar la combinación que más agrade y que mejor se adapte al espacio.

Por último, cabe recordar que, es fundamental mantener el equilibrio y evitar las transiciones bruscas entre las distintas habitaciones del interior de la vivienda.