Diseña un espacio para exposiciones de arte

Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Para hacer un espacio de exposiciones de arte no solamente juegan un papel importante las obras que se coloquen, también importan otros aspectos, como el color de las paredes, el espacio, la iluminación...
 

Cuando visitamos un museo o una galería de arte, la distribución, organización y sistema de colocación es fundamental. ¿Te gustaría saber cuáles son las pautas a seguir? Diseña un espacio para exposiciones de arte por ti mismo.

Para hacer que una galería de arte sea cómoda, atractiva y fácil de visitar, es conveniente saber cómo planificar el recorrido, dónde colocar las obras y los muros o pedestales que servirán de soporte. Todo conforma un conjunto donde prima el orden.

La aleatoriedad no puede estar presente. En realidad, debe existir un estudio previo con el que conseguir que la gente no se confunda ni caiga en el caos. La lógica debe ser un pilar fundamental.

Comprende cómo es el espacio para exposiciones de arte

Espacio de una galería de arte.

Lo primero de todo es tener un espacio amplio, ya sea en un local o una habitación. No hay que olvidar que, para hacer una galería de arte, no es necesario tener un solar de gran magnitud, también puede valer una habitación de una casa.

Al contemplar las posibilidades que ofrece el espacio, es momento de pasar al reconocimiento de los soportes que hay y qué es necesario incorporar para conseguir la mayor comodidad.

 

A su vez, ten en cuenta que el color de las paredes será clave para que haya una complementariedad con las obras artísticas que se vayan a colocar. Según el tipo de exposición que se vaya a hacer, el color del espacio puede variar.

La atmósfera que envuelva a las obras de arte debe ser complementaria y que no genere tensión.

El color de los muros

Color de las paredes de una galería de arte.

La elección del color de los muros debe hacerse de manera racional, aplicando el sentido común y sabiendo muy bien qué finalidad se pretende alcanzar. Veamos qué tonalidades son las más adecuadas y cuáles no en un espacio para exposiciones de arte:

  • Los colores neutros, como el gris, pueden funcionar muy bien. Simplemente sirven de trasfondo y soporte sencillo a las obras, las cuales se complementarán adecuadamente.
  • El blanco es, sin duda, uno de los tonos más recurrentes para las galerías de arte. Se caracteriza por tener ausencia de color, siendo un acierto siempre y cuando se elija. Eso sí, quizá deslumbre según la iluminación que reciba.
  • El azul oscuro ultramar transmite serenidad y tranquilidad, de tal manera, que las obras de arte se sentirán resguardadas por este color que, en el fondo, transmite mayor seriedad que otros colores.
  • Hay que evitar los colores como los rojos, amarillos, naranjas, etc. Es decir, los tonos más intensos. Más que nada, porque generan tensión, no se complementan bien con las obras y no ayudan a hacer del sitio un espacio cómodo.
 

¿Cómo debe decorarse?

Decoración de una galería de arte.

En realidad, no es necesario aplicar una decoración, ya que el propio color de las paredes y las obras artísticas serán los recursos que contribuyan a hacer de este espacio un lugar idóneo para disfrutar del arte.

No debe haber nada que adorne alrededor. La atención se debe dirigir hacia las obras de arte. Cualquier elemento que no sea de la exposición, y se le quiera dar protagonismo estético, puede provocar cierta desatención por parte del visitante.

Es imprescindible que el espacio central esté libre para poder deambular. No obstante, puede colocarse algún asiento para favorecer la comodidad, como pueden ser bancos alargados de diseños sencillos.

La iluminación, un recurso fundamental

Iluminación de una galería de arte.

La aplicación de las luces debe hacerse de manera concienzuda. La dirección de los focos hacia ciertos puntos concretos ha de hacerse correctamente. A través de la luz se pueden contemplar correctamente las obras; hay que evitar sombras y deslumbramientos innecesarios:

  • Lo más idóneo es que se coloquen focos en el techo. Convendría que hubiese un foco por cada obra de arte; eso sí, trata de comprobar que no haya resplandores y, por tanto, que pueda verse bien, sobre todo, en el caso de las pinturas al óleo.
  • Otro sistema de iluminación es a través de luces indirectas, las cuales se colocan ocultas en un friso corrido superior dirigiendo la iluminación hacia el techo. De esta manera, se evita cualquier tipo de complicación al no dirigirse la luz hacia la obra.
  • Finalmente, hay que destacar otra tipología que, probablemente, sea de las más utilizadas: luz central potente que permita la iluminación general del espacio. En un espacio para exposiciones de arte no conviene la luz natural.