El rodapié, el gran olvidado

Teresa Montes · 12 julio, 2018
El rodapié es un elemento decorativo que ayuda a esconder el límite entre el suelo y el comienzo de la pared. No lo subestimes.

El rodapié es un elemento básico en decoración que puede hacer que la estética de toda una casa cambie por completo.

No obstante, su función no es meramente decorativa. Se encarga de proteger la pared para que no la ensuciemos con los zapatos, los muebles o cuando limpiamos el suelo. Además, ayuda a que no se vea el límite entre el suelo y el comienzo de la pared, siendo, a su vez, el lugar perfecto para conducir el cableado del teléfono e internet, ganando en estética y funcionalidad.

Como todos los elementos decorativos, el rodapié varía según las diferentes modas y por eso, los podemos ver de diferentes tamaños y acabados.

Cierto es que no siempre se le da toda la importancia que debería tener. Por eso, en este post hablaremos de todo lo que debemos saber de este elemento y alguna de las tendencias que vienen pisando más fuerte.

Materiales para un rodapié

El material del rodapié dependerá en gran medida del suelo para que todo quede perfectamente conjuntado. De esta forma, un piso de pino llevará un rodapié de pino, uno de gres un rodapié de gres etc.

En el mercado existen numerosas opciones que podemos combinar con nuestro suelo para aportar más personalidad a la estancia. A continuación, te contamos cuales son los materiales que más se utilizan para este gran elemento.

Rodapié de gres: hay diferentes modelos y se coloca con cemento cola.

Rodapié de madera: Se utilizan cuando hay un suelo de parquet o tarima. Suelen elegirse del mismo material que el suelo, aunque, como veremos más adelante, no tiene por qué. Se coloca con adhesivo de montaje.

Rodapié de DM: se coloca con adhesivo de montaje. Es uno de los más recomendables.

  • Rechapado sobre tablero base de DM: es una lámina que imita la madera pegada sobre la base de DM.
  • Laminado sobre DM: es como un papel que imita a la madera.
  • En DM crudo: permite que nosotros mismos podamos pintar con el tono que más nos guste.

Rodapié Finger Joint: Está formado por una lámina de madera natural fijada sobre “Pino Finger Joint, procedentes de talas de bosques renovables. Presenta una gran calidad y estabilidad.

Tipos de rodapié

Superpuestos sobre la pared

Son los que vemos en la mayoría de las casas. Recubren la parte inferior de la pared. Dependiendo el tipo de pared y suelo que tengamos pueden ser más altos o más bajos, o de un grosor u otro.

Pared oscura con rodapié claro, lámpara de tres patas

Rehundidos

Solo se pueden poner en reformas integrales, ya que requieren de una instalación específica. Lo más frecuente es hacerlo en tabiques de pladur.

Se suelen utilizar al menos dos placas de cartón yeso en las paredes y llevar solo una, la trasera, hasta el suelo. Va muy bien con pavimentos continuos.

Rodapiés integrados en la pared

Es aconsejable para viviendas de nueva construcción. Pueden ser de madera lacada o de pladur. Este tipo de rodapiés están integrados en la pared. Ni sobresalen ni se rehunden. Por esta razón pueden llegar a pasar desapercibidos. Es muy buena opción si queremos que la estética de la paredes no recaiga sobre el suelo.

Tipos de instalación

Cuando hayamos escogido el material y el color que más encaja con nuestra casa, es importante tener en cuenta el tipo de instalación que conlleva cada uno.

  • Clavado: para colocar este rodapié se utilizan clavos con una masilla para que pasen desapercibidos. La gran ventaja que tiene es que elimina el espacio entre el rodapié y el suelo.
  • Clip: es una de las mejores opciones. Se colocan los clips en la pared y se van enganchando. Es un sistema tremendamente simple y práctico.
  • Atornillado: se utilizan tornillos para las instalaciones que, en determinados casos, pueden quedar a la vista, ensuciando la estética de la pared.
  • Pegado: es el más sencillo. Las piezas se pegan a la pared sin dejar nada al descubierto.

Como vemos, existen rodapiés para todos los gustos y de diferentes materiales, tamaños y colores. Por ello, la decisión que más nos guste dependerá de cómo queramos que quede la estancia. Si la queremos más o menos llamativa, aunque siempre sin olvidarnos de que debe existir un equilibrio con el resto de los elemento de la casa.