La pureza estética, un diseño que nos agrada

Este artículo fue redactado y avalado por Francisco J.
· 15 abril, 2019
La pureza estética es un concepto decorativo que puede alcanzarse de diferentes maneras; eso sí, va a ser el blanco el "director de orquesta".

A la hora de hablar de decoración, es posible que sintamos la necesidad de huir de los estilos recargados y excesivamente saturados de colores y recursos. La contraposición sería la pureza estética, un diseño que nos agrada y nos hace sentir realmente bien.

Interiormente, sentimos la necesidad de aportarle a nuestro hogar sencillez y sutileza. De nada sirve aplicarle una recarga decorativa que no lleve a ninguna parte.

Unos pocos muebles bien combinados con el color de las paredes y con el propio ambiente harán que tu casa se convierta en un espacio de confort.

Dependiendo del color que empleemos o de las propias formas de los recursos, se podrá obtener un resultado que se aproxime más a la pureza estética. Quizá este concepto pueda resultar un tanto abstracto y difícil de comprender por sí mismo. Por eso, vamos a tratar de darle una explicación de sus características fundamentales.

El blanco, el color principal de la pureza estética

salón minimalista en blanco y madera

Si queremos que predomine un color, el blanco es el más idóneo. Sin lugar a dudas, es el claro ejemplo de pureza estética, tanto por su apariencia como por las sensaciones que puede transmitir. Por eso, debemos tomarlo como referencia. Pero ¿dónde podemos aplicarlo?

  • Cualquier espacio de la casa puede tener este tono, tanto el mobiliario como las propias paredes. De hecho, puede dominar en su totalidad, pero también conviene que reciba ciertos contrastes por parte de otros recursos decorativos.
  • En el caso del mobiliario, es posible que no estemos tan acostumbrados a tener el blanco en asientos, mesas, alfombras, etc. ¿Esto a qué se debe? Principalmente, porque es más fácil de manchar y tratamos de utilizar tonos más oscuros.
  • Quizá son las estanterías, mesas bajas y otros recursos de reducido tamaño los que solemos tener en blanco. No obstante, es posible dar el paso y cambiar. Puede aplicarse en más elementos y que tenga mayor importancia a nivel general.

El blanco se ha consagrado como un color puro, sencillo y básico.

Percepción del espacio

Decoración completa en blanco.

Cuando se accede a un espacio donde se ha dado prioridad a la pureza estética, sientes que estás en un lugar diferente, que se sale de la norma y que rompe con los colores mundanos y banales que se encuentran en la calle.

En el fondo, es como si nos introdujésemos en un espacio más espiritual o celestial; es decir, nos encontramos en un lugar donde se está produciendo un proceso de idealización, ya que estamos acostumbrados a un tipo de decoración policromática y nos insertamos en un concepto diferente.

Sin embargo, no es cuestión de que haya un dominio absoluto del blanco, podría llegar a saturar si no se realizan contrastes con el resto de elementos. Nos interesa que haya, principalmente, una apariencia apacible, higiénica y sencilla en algunos puntos principales.

Líneas y formas sencillas

Cocina nórdica con colores blanco y madera.

Para ganar pureza en un espacio no debemos enrevesar demasiado las formas ni recargar con florituras barrocas. En realidad, el planteamiento idóneo es el siguiente: un concepto mucho más directo y básico, donde la rectitud predomine y se conformen formatos mucho más estables.

  • Los muebles de líneas rectas pueden ser los más interesantes. En IKEA se pueden encontrar multitud de tipologías con diseños sencillos y, sobre todo, funcionales. Hay que tener en cuenta que la pureza puede estar ligada más a la utilidad que al decorativismo.
  • El minimalismo es un estilo que debe servir de inspiración. La depuración de las formas hace que puedan disponerse correctamente los muebles sin que existan distensiones o enfrentamientos de las estructuras. Lo conveniente es que haya buen diálogo.

Búsqueda de la luz para conseguir la pureza estética

Luz natural del salón.

El blanco, las formas más depuradas, las líneas rectas y la sencillez en los diseños hace que la luz pueda entrar de forma más directa y se expanda mejor. De esta manera, se puede potenciar mucho más la iluminación natural en los interiores.

Si habitualmente solemos recurrir a luces artificiales, en este caso podemos, incluso, ahorrar más energía al emplear durante más tiempo la luz natural. De hecho, el color blanco facilita el rebote de la luz y, por consiguiente, su expansión en la atmósfera.

En definitiva, la pureza estética puede alcanzarse de diferentes maneras, pero a través de la unión de todas ellas se consigue un concepto estético útil e interesante.

  • Núñez Sacaluga, Cristán: Estética. Entre lo bello, lo feo y lo útil, Planeta Alvi, 2014.