¿Cómo montar una mesa para una cena formal?

Maite Córdova · 3 octubre, 2018
Las cenas formales son un evento en el cual, además de brindar un buen menú, resulta necesario 'vestir' la mesa para agasajar a los invitados. 

Cuando se prepara una cena formal es fundamental contar con los elementos básicos y, por supuesto, añadir algunos toques personales para aportar más estilo y elegancia. Ahora bien, hay que destacar que no es necesario contar con un gran presupuesto para lograr un buen resultado.

Con elementos muy simples pero bien cuidados, puede lucirse una mesa espectacular. El detalle estará en la forma en que se incorporen. A continuación, te comentaremos todo lo que necesitas saber al respecto en profundidad.

La mesa para la cena formal

A la hora de organizar una cena formal, es necesario repasar cuáles son los elementos básicos que debe tener la mesa y, en función de ello, cómo lograr que destaquen de una forma armoniosa.

1. La mantelería

La mantelería no solo hace referencia al mantel sino también a las servilletas. Aunque parezca evidente, muchas personas tienden a olvidar este pequeño detalle y caen en el error de no prestar atención a la combinación entre ambos elementos.

Mantelería.

Cabe destacar que, para que la mesa quede bien ‘vestida’, no solo hay que prestar atención a la paleta de color sino también al estampado, si lo hubiese. Los siguientes consejos te ayudarán a elegir la mantelería correcta:

  • Si el mantel es de un solo color, liso, se pueden incorporar servilletas con algún estampado (de cenefas, calados, bordados) para conseguir un resultado más llamativo. Este fondo sencillo permitirá también que, posteriormente, se incluyan accesorios más vistosos.
  • Cuando el mantel tiene un estampado en concreto, las servilletas deben tener el mismo estilo, pues de lo contrario, la mesa no lucirá bien. En caso de querer destacar estas últimas, se puede recurrir a una tonalidad distinta con respecto al color del mantel.
  • Y si el mantel tiene un estampado llamativo, con un color de fondo fuerte y un patrón decorativo en metálico, lo más recomendable es que las servilletas sean unicolor, en un tono neutro suave.
  • En caso de que el mantel sea de un solo color y las servilletas no tengan ningún estampado, se puede recurrir a dos opciones: colocar las servilletas en un tono (más claro o más oscuro) respecto al mantel, o marcar un contraste con otro color.
    • Cuando el mantel de la mesa es de color beige, se pueden colocar servilletas o bien de color marrón (con o sin ornamentos) o de color azul turquesa, por ejemplo.
  • También es válido colocar toda la mantelería en un solo color claro, liso, en conjunto con una vajilla y accesorios discretos.

2. La cubertería

Otro elemento que no necesita ser de lujo sino simplemente tener una buena presentación en la mesa es la cubertería. Es decir, aunque no esté hecha de plata, con que el juego tenga los instrumentos apropiados para cada plato, es suficiente. 

En el mercado actual, hay muchos diseños disponibles en acero inoxidable, con diferentes acabados y a un costo asequible, que triunfan en las mesas de eventos tales como una cena formal.

3. La vajilla

Al igual que la cubertería, la vajilla no necesita ser de lujo para hacer que una mesa luzca bien. Por lo general, se suele recurrir a los diseños de estilo clásico, ya que estos aportan un aire discreto y elegante, pero cabe la posibilidad de recurrir a los diseños minimalistas, pues su sencillez y sobriedad también aportan elegancia.

Vajilla de porcelana de diferentes colores.

Es preciso evitar la combinación de distintas clases de vajilla porque le dará a la mesa un aspecto desordenado e, incluso, poco planificado.

La presentación de la mesa no estará completa sin un bajoplatos. Esta es una pieza que se coloca por debajo de la vajilla para evitar que el mantel se ensucie. También sirve para decorar la mesa, por ello, es sumamente importante que combine tanto con la cubertería como con la vajilla.

4. La cristalería

Al pensar en la cristalería, es muy común remitir el pensamiento solamente a la típica copa de vino. Sin embargo, este no es el único recipiente que debe tenerse en cuenta.

En realidad, ninguna mesa para una cena formal puede prescindir del conjunto conformado por: jarras, copas y vasos para servir y beber líquidos. 

El máximo número de copas, por comensal, es de cuatro. Por supuesto, esto también dependerá de la cantidad de bebidas que se vayan a servir. Y, al igual que en los casos anteriores, no se recomienda mezclar distintos tipos de cristalería.

Los accesorios para la mesa

Es preciso tener en cuenta que los accesorios no deben impedir ni dificultar el acceso a los aperitivos y bebidas de la mesa así como tampoco deben suponer una barrera entre los comensales que impida su interacción social. Por ello, hay que procurar evitar añadir más de lo necesario, así como elementos de gran tamaño y volumen.

Flores para un centro de mesa.

No hay que olvidar el hecho de que tanto la mantelería como la vajilla también se conforman como accesorios y no solo como elementos básicos. Así que, además de estos, los accesorios que más triunfan en las cenas formales son:

  • Los adornos florales.
  • Los candelabros y cuencos para velas.

En caso de que se decida decorar con candelabros o cuencos con velas, lo más recomendable es que las velas sean de color blanco o tonos cálidos claros, y que los instrumentos sean de plata o bien, imitación a esta. El color plateado refleja la luz y, por ende, aporta un toque de luminosidad, de una forma sutil y elegante.

Por otra parte, si se decide optar por los adornos florales, hay que evitar los altos y recargados, tanto en términos de color como en número de elementos.

En cambio, los adornos más recomendables vendrán a ser aquellos de tamaño pequeño, que puedan colocarse fácilmente en el centro de la mesa.