Fórmulas para combinar el amarillo y el verde

4 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Francisco Jiménez
A la hora de combinar estos colores, debe establecerse un diálogo entre ellos y tratar de buscar el equilibrio cromático en el espacio.

La relación cromática que realizamos en el hogar suele ser bastante conservadora, en el sentido de que empleamos colores básicos y neutrales que encajan generalmente con la decoración. Sin embargo, ¿por qué no cambiar y abrirse a otras posibilidades? Te mostramos algunas fórmulas para combinar el amarillo y el verde.

Normalmente, no nos atrevemos a dar el paso y buscar una línea estética más innovadora y que proporcione sensaciones más activas. Dentro de la gama de colores, existen múltiples opciones. Por eso, es conveniente comprobar qué nos agrada y qué podemos utilizar para nuestro hogar.

Los tonos que son más intensos y enérgicos pueden ser menos atractivos. No obstante, hay que contrarrestarlos a base de tonalidades que dialoguen bien y que ayuden a calmar el ambiente. De esta manera, se produce un dinamismo generalizado.

El verde y el amarillo, ¿qué nos aportan?

Combinación de amarillo y blanco en el dormitorio.

Estos dos colores son completamente contradictorios entre sí; es decir, son muy diferentes, se distancian el uno del otro en cuanto a la percepción estética, pero pueden coordinarse adecuadamente para alcanzar un contenido específico dentro de los espacios.

El amarillo se encuentra dentro de la familia de los tonos cálidos. Puede resultar muy estridente si predomina en exceso en un lugar, y genera cierta actividad y lucidez. A través de él se produce en los interiores mucha mayor luminosidad y positivismo.

Por otro lado, el verde es un color que, evidentemente, está en relación con la naturaleza. Lo primero que nos va a proporcionar es naturalismo, frescura, esperanza y felicidad. Por este motivo, la combinación de ambos puede ofrecernos sensaciones completamente innovadoras.

A la hora de ser original, la clave está en cómo combinar los colores.

4 fórmulas para combinar el verde y el amarillo

Espacio amarillo y verde.

Tal y como hemos dicho anteriormente, estos dos colores son antagónicos, pero la vinculación que establezcamos entre ellos puede ser fructífera, siempre y cuando se realice de forma racional, equilibrada y estudiando cada uno de los pasos.

  1. Lo primero que debemos tener en cuenta es que el amarillo no puede ser el que domine el espacio. Es preferible que sea el verde el que tenga mayor presencia, ya que no va a producir tanta estridencia y ayuda a generar un ambiente más apacible.
  2. La aplicación del amarillo en un muro puede ser positiva, mientras que el verde puede aparecer en los muebles. A su vez, la cromaticidad del lugar se complementa utilizando el blanco, el cual combina a la perfección con cualquiera de los dos.
  3. En el caso de que hagamos el proceso inverso, utilizar el verde en las paredes y el amarillo en algunos muebles, este último puede convertirse en un eje decorativo. Por tanto, debemos recurrir al blanco, gris o cualquier terroso para apaciguar la estética.
  4. Si queremos que el amarillo sea más bien anecdótico, podemos colocarlo en recursos como las cortinas, un mantel, los cojines del sofá o cualquier otro elemento que no abarque demasiado espacio en el lugar. Así, le ofrecemos alegría a la atmósfera, y el verde funcionará mejor como protagonista.

El verde para agradar y el amarillo para estimular

Paleta de verde.

Si quieres crear un ambiente donde se estimulen todos nuestros sentidos, entonces debes tender hacia el uso del amarillo. En cambio, si deseas generar mayor estabilidad, naturalidad y desasosiego, el verde debe aparecer con mayor frecuencia.

Lo más importante de todo es que los colores se apoyen entre ellos mismos, sin utilizar ninguno de los dos en exceso, sino conectándolos de forma asequible y racional.

Principal objetivo al combinar el amarillo y el verde: mantener el equilibrio

Espacios en amarillo y verde.

La concordancia estética entre los dos colores y su disposición equilibrada en los elementos decorativos es algo fundamental para lograr la armonía del conjunto. La sensación de bienestar se percibe no solo con la higiene y la comodidad, también a través de la ordenación de los colores en casa.

Debemos rechazar por completo el uso aleatorio de tonalidades. Es necesario alcanzar un principio básico: la distribución simple de estos dos colores. No es recomendable recargar de un solo color los espacios, sino establecer una relación de varios.

A la hora de hablar de equilibrio estético, estamos refiriéndonos a las posibilidades que nos ofrece el arte de la decoración, cuyo objetivo final será agradar a nuestros ojos a simple vista con el correcto uso y combinación de las tonalidades.

  • Atkins, Caroline:Colorea tu hogar, Londres, Ceac, 2003.