Enseña a tus hijos a no saturar la habitación de decoración

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Francisco Jiménez
· 23 febrero, 2019
Nuestros hijos deben aprender hábitos de limpieza, orden y armonía. Debemos enseñarles a no saturar la habitación de recursos inútiles e innecesarios.

Un problema muy habitual entre las familias es el desorden que generan nuestros hijos en sus cuartos. Siempre terminan trayendo a casa todo tipo de cosas y provocan un almacenamiento que no es positivo para la vivienda. Por eso, enseña a tus hijos a no saturar la habitación de decoración.

Cuántas veces nos ha pasado que hemos entrado a ver a nuestro hijo a su cuarto y, además de estar todo desordenado, también tiene un gran número de artilugios encima de la mesa, por las estanterías, en el suelo, etc.; incluso, las paredes repletas de pósteres.

Antes de que se llegue a ese punto, hay que enseñarles que lo más importante de todo es la «higiene decorativa», es decir, que no se llene todo de adornos y recursos de los cuales van a ser útiles solamente la mitad. Vamos a ver algunos consejos prácticos para no caer en esa saturación.

La educación lo es todo para no saturar la habitación

Habitación marinera.
Habitación marinera / maisonsdumonde.com

Si tienes pensado tener hijos, o ya los tienes y aún son pequeños, es importante que los eduques con tres principios fundamentales:

  • El orden lo es todo. Si saben que su habitación debe estar siempre organizada, arreglada, la cama siempre hecha y nada tirado por el suelo, entonces es un gran logro. Deben aprender a dejar todo en su sitio, sin que haya desconcierto ni caos.
  • Otro factor importante es la limpieza. Desde bien pequeños deben aprender que la habitación debe estar siempre limpia. La higiene del espacio privado es fundamental; esto debe ser un principio básico y cotidiano.
  • La armonía decorativa es muy importante, ¿por qué? Principalmente, porque la habitación de tu hijo está dentro de una vivienda en la que reside más gente y que guarda una sintonía decorativa; no puede haber un espacio radicalmente diferente que destruya la armonía del conjunto.

Al ser padres, hay que dar ejemplo, enseñar y observar.

Detectar el problema

Texturas en una habitación juvenil.

El mayor problema viene cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia. Este período es muy complicado para la familia, principalmente, porque comienzan las rebeldías, los enfrentamientos, aumentan las discusiones y se pueden desligar los lazos con los padres.

Es posible que uno de los damnificados de este proceso sea la habitación. La dejadez comienza a ser un tópico que se repite. Además, se descuida el orden y la higiene. Por eso, es importante que estemos al tanto de lo que ocurre, sin llegar a entrar en conflictos.

Si se ha llegado a detectar este problema, lo primero que hay que hacer es tener paciencia, pensar y buscar soluciones. A través del diálogo puede conseguirse todo. Habrá épocas en las que tu hijo entre en razón y otras en las que aplique el pasotismo, pero nunca hay que dar nada por perdido.

Enséñale algunas pautas a seguir

Habitación juvenil decorada en tonos naranjas.

Aunque tu hijo sea pequeño, adolescente o universitario, el desorden puede estar presente. Es importante que les enseñemos siempre pautas a seguir para que no se caiga en la desidia. De hecho, ellos se sentirán mejor siempre que lleguen a su cuarto y esté todo en orden.

  • Lo primero que hay que hacer es dar ejemplo. Nuestro dormitorio debe estar siempre impoluto, sin ningún desperfecto, bien organizado y con la decoración más conveniente.
  • En segundo lugar, conviene que abordemos el tema con tacto, hablando y concienciando sobre la necesidad de no saturar la habitación con todo tipo de recursos que lo único que van a generar es desorden.
  • Siempre que traigan algún elemento decorativo a casa es importante que nos lo enseñen y evaluemos si realmente merece la pena tenerlo. En todo caso, puede sustituirse un recurso por otro y así no llegar a almacenar de manera descontrolada.
  • Cuando vayan a limpiar y organizar el cuarto, deben hacerlo ellos mismos. Nosotros podemos colaborar, pero que aprendan cómo se hace y que adquieran buenos hábitos.

No saturar la habitación nos enriquece personalmente

Decoración de una habitación en tonos naranjas y amarillos para niña adolescente

Cada día cuando llegamos a casa nos gusta tener todo en su sitio, sin alteraciones de ningún tipo. Por eso, un niño pequeño debe tener esto presente, ya que le ayudará a sentirse mejor en el día a día. Estamos refiriéndonos a un enriquecimiento personal. Si no saturamos la habitación de cosas, conseguiremos que el espacio esté oxigenado, sin excesos decorativos inútiles.

  • Arango Cálad, Carlos: Psicología comunitaria de la convivencia, Programa Editorial Universidad del Valle, 2006.