Qué hacer cuando convives con alguien que es desordenado

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Francisco Jiménez
26 enero, 2019
La convivencia puede resultar complicada si se hace con una persona desordenada. Toma las medidas oportunas desde el principio y márcale bien las normas que debe cumplir.

Ya sea con un familiar, con un amigo o en nuestra época de estudiante, compartir una vivienda no llega a ser tarea fácil. Por eso, puede surgir la siguiente pregunta: ¿qué hacer cuando convives con alguien que es desordenado?

Cuando vivimos solos, nos organizamos perfectamente la casa: la tenemos a nuestro gusto, mantenemos nuestras manías y la limpiamos cuando consideramos. Sin embargo, no todo el mundo tiene esta posibilidad.

La convivencia no siempre es buena y van a existir ciertas discrepancias entre unos y otros, sobre todo, cuando no son miembros de una misma familia. Es momento de saber qué pasos hay que dar para conseguir una buena relación en casa.

Observa el día a día

Compartir piso.

Lo primero que hay que hacer es observar diariamente cuál es la situación de la casa cuando convives con alguien. Si desde un principio, ves que la actitud de las otras personas afecta a la convivencia, ya sea porque no son ordenadas, ensucian, no recogen, rompen el mobiliario…, entonces, es hora de pasar a la acción.

Lo fundamental es tener las pruebas necesarias para demostrar que se están haciendo las cosas mal. Deben saber que hay unas normas de convivencia que hay que respetar, ya que existen zonas comunes que han de estar en buenas condiciones.

A su vez, hay que ver que cualquier desperfecto se realiza de manera habitual y no esporádicamente. Por ejemplo, si hay un desorden en el salón, solamente un día por una circunstancia especial, no es necesario generar conflicto.

No hay nada mejor como llegar a casa y que esté todo en orden.

Establecer normas de convivencia

Normas de convivencia.

Para que pueda haber armonía en el hogar, es importante que existan una serie de normas para que nada esté desordenado y funcione bien la convivencia. Algunos consejos son los siguientes:

  • Interesa que haya comunicación desde el principio. Si es un piso de estudiantes, procura que el primer día se marquen las pautas a seguir. En el caso de que sean familiares, hay que tratar de dialogar y concienciar sobre la necesidad del orden.
  • Asegúrate de que todo el mundo esté de acuerdo con las normas; debe haber un compromiso de respeto hacia ellas. En el caso de que alguien se las salte, entonces habrá argumentos como para defender tu posición.
  • Debes hacer ver a los demás que tener la casa ordenada y limpia ayuda a que exista un buen clima en general. El principal ejemplo a seguir eres tú, por tanto, siempre mantén el orden para que en ningún momento haya reproches.

La paciencia es una virtud

Dialogar cuando compartes piso.

Bien es cierto que, muchas veces, perdemos la paciencia ante los demás, sobre todo, con cosas que nos crispan y generan malestar. No hay que olvidar que es mejor ser comprensivo y tratar de resolver los problemas mediante el diálogo.

  • Si alguna situación te incomoda, sé paciente y trata de dialogar. De esta manera, no se caerá en el conflicto y, posiblemente, habrá buena sintonía en la vivienda e, incluso, se resolverá el problema.
  • En el caso de que no haya solución, a pesar de haber tratado de mostrar talante y buenas formas, sé paciente y busca otra fórmula. Vuelve a dar otro aviso y enseña a los demás que tú cumples diariamente con las normas.
  • Si ves que la situación no se sostiene, y por mucho que trates de colaborar y ser paciente no tiene solución, muéstrate disconforme y marca distancia, quizá es una manera de que la otra persona vea que lo está haciendo mal.

Lo mejor es tener una casa en orden cuando convives con alguien

Tener la casa ordenada cuando compartes piso.

Para conseguir el bienestar, es imprescindible que haya orden y armonía entre las personas que habitan en una casa. De nada sirve que cada uno haga lo que quiera y perjudique al resto con su manera de ser.

Lo más importante es que exista buen ambiente en casa cuando convives con alguien, pero, si predomina el caos, pueden generarse confrontaciones y malas relaciones. No cabe duda de que el desorden está ligado directamente a la suciedad y a la falta de limpieza.

Evidentemente, a nadie le gusta llegar a casa y encontrarse todo revuelto, los cacharros de la cocina descolocados y objetos tirados por el suelo. Ante esto, es mejor tomar medidas. Por eso, hay que tratar de solucionar el problema desde el primer momento, para que no vaya a más.

Arango Cálad, Carlos: Piscología comunitaria de la convivencia, Programa Editorial Universidad del Valle, 2006.