Interiorismo de estilo afrancesado

14 abril, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Si quieres darle elegancia y delicadeza a tu hogar, el estilo afrancesado es lo que realmente estabas buscando.

Si en alguna ocasión has viajado a Francia, es posible que te haya llamado la atención el tipo de decoración que utilizan. Cuidan mucho la estética y tratan de limar hasta el último detalle. Por eso, queremos que conozcas más de cerca el interiorismo de estilo afrancesado.

Tanto en un espacio público como privado, a los franceses les encanta poder ofrecer una apariencia bien cuidada; es decir, le dan mucha importancia a mostrar un estilo propio y elaborado, donde se refleje la sensibilidad y delicadeza de su personalidad.

Buscan, sobre todo, cierto recargamiento y dinamismo, utilización de todo tipo de recursos, los cuales suelen estar correctamente combinados y aparentemente relacionados entre sí. Rechazan las dicotomías estéticas y tratan de vincular todos los elementos que conforman la decoración del espacio.

¿De dónde viene el estilo afrancesado?

Decoración francesa.

Este estilo tiene un claro precedente: la decoración de palacio. Sin duda, estamos hablando de una estética vinculada a las viviendas de las clases altas de la nobleza y burguesía que, desde el siglo XVII, fueron quienes trataron de trabajar exhaustivamente la decoración interna de sus hogares.

El Palacio de Versalles es el fiel reflejo de este estilo. Ha servido de ejemplo y modelo para que, siglos después, pueda hacerse una decoración que bebiera de alguna fuente directa. De esta manera, la decoración que encontremos en este estilo afrancesado nos recordará a los antiguos palacios del país galo.

No obstante, ¿qué adjetivos podemos adscribirle a este estilo? Para identificarlo adecuadamente, podemos asociarlos a términos como delicadeza, elegancia, detallismo, ternura, movimiento, dinamismo, texturas y policromías.

Arte y decoración se unen en un estilo realmente interesante.

Pura elegancia para el salón y el comedor de estilo afrancesado

Salón afrancesado.
Salón afrancesado / pinterest.es

Todos sabemos que el salón es un lugar para poder recibir a los invitados y donde pasamos la mayor parte del tiempo. La decoración de este lugar debe ser bien trabajada y, si queremos darle elegancia y que sea interesante, podemos recurrir al estilo francés.

  • El mobiliario va a ser un referente de la estética afrancesada, especialmente por el diseño. Los bordes de las sillas deben ser curvos, redondeados, con rocallas o, simplemente, eliminando la rectitud. De la misma manera podemos hablar de la estética de la mesa.
  • Las cortinas deben estar en sintonía con la mesa y las sillas. Deben ofrecer una apariencia teatral, siendo un concepto asociado a los siglos XVII y XVIII. Para ello, se necesitan unas cortinas dinámicas que tengan entradas y salidas y, por supuesto, una cenefa superior.
  • El suelo conviene que sea de madera. A su vez, puede cubrirse por una gran alfombra con estampados o diseños geométricos. En este caso, la idea consiste en acercarse a un concepto shabby chic que dialogue con el mobiliario.

Sencillez en el color de las paredes

Blanco total.

En el caso de que no sepas cómo trabajar la cromaticidad de las paredes, no hay que complicarse la vida. Es un proceso sencillo, básico y que no requiere demasiadas complicaciones.

El color blanco va a ser el que principalmente se utilice. Este tono facilita la introducción de otros colores y ayuda a que se combinen correctamente. No obstante, también pueden aplicarse otros tipos en las paredes, teniendo mucho cuidado de cómo relacionarlos.

Los tonos pastel van a ser los que generalmente también tengan presencia en este estilo. Tanto los verdosos, azules claros como los cálidos próximos al salmón pueden tener cabida al pertenecer a un ámbito cromático más elegante.

Los colores son los que dan vida a un lugar.

Otros recursos decorativos de estilo afrancesado

Lámpara de araña.

Evidentemente habrá otros elementos que conformen un conjunto decorativo con los que mantener esa línea de elegancia y sensibilidad. Algunos ejemplos son los siguientes:

  • Espejos: no es necesario disponer demasiados, pero puede recurrirse a ellos con el fin de que generen profundidad y que tengan un marco que siga la misma línea dinámica que el resto del mobiliario. Sobre todo, interesa que generen movimiento y curvaturas.
  • Lámpara central: no puede faltar en un estilo como este. Puede ser de araña y tener cristales colgando a modo de zafiros, perlas o diamantes. Es, sin duda, un claro símbolo de opulencia.
  • Las plantas: aparte de dar frescura y color, también ofrecen un significado estético emotivo y delicado.
  • Sofá chester: al necesitarse un sofá en el salón, el chester puede ser una buena elección, ya sea de cuero o terciopelo.
  • Lava Oliva, Rocío: Interiorismo, Vértice, 2008.