Un jardín bien iluminado

Este artículo fue redactado y avalado por la interiorista Goretti Ayubes
9 mayo, 2019
Si te gustan los jardines bien iluminados, seguramente desearás saber algunas claves para acertar y lograr tu objetivo.

Para conseguir un jardín bien iluminado, la iluminación artificial juega un papel muy importante. Mientras que por el día, la luz solar se convierte en su gran aliada. Por la noche, existen múltiples posibilidades para destacar espacios, recrear ambientes y brindar mayor calidez a tu exterior.

Iluminación funcional y decorativa

Luces exteriores.

Destacan dos tipos de iluminación: la funcional y la decorativa. En un jardín deben combinarse las dos para crear los mejores efectos y poder darle protagonismo a nuestros árboles, plantas, esculturas

Para lograr un jardín bien iluminado conviene ser imaginativo y sutil para evitar la exageración y no crear los temidos deslumbramientos o zonas oscuras.

En la iluminación funcional, lo más importante es la calidad y la posición de la luz y no tanto el diseño. Un recurso aconsejable en las escaleras de un jardín es utilizar pequeños puntos de luz encastrados en los laterales; o en el caso de los caminos, se recomienda iluminar con balizas.

La iluminación decorativa tiene como finalidad resaltar elementos del jardín al anochecer. Se pueden conseguir auténticos efectos dramáticos y despertar emociones. Lo recomendable es una iluminación tenue acentuada en determinadas zonas. Para ello, conviene estudiar detenidamente lo que se quiere realzar.

Tipos de luminarias para conseguir un jardín bien iluminado

Jardín iluminado.

El equipo de iluminación del jardín puede estar formado por los siguientes elementos:

  • Farolas: emiten luz en todas las direcciones y su punto luminoso está colocado sobre postes de entre tres y cinco metros de altura. La intensidad con la que iluminan dependerá de la potencia de las bombillas utilizadas.
  • Apliques: se usan mucho para iluminar las entradas a la vivienda o zonas de estar, como por ejemplo, las terrazas. Se fijan a los muros y dan una luz difusa que no deslumbra. Una variante son los apliques colgantes que se suspenden del techo.
  • Balizas: estas luminarias emergen del suelo sobre un pequeño poste de aproximadamente 60 cm. Son muy prácticas y elegantes. Se recomienda para iluminar un camino o un sendero.
  • Reflectores: son parecidos a las balizas, pero su altura puede ser mayor. Se diferencian de estas porque la luz que emiten se dirige hacia abajo, ya que tienen una especie de sombrerete. También son conocidos como ‘luz seta’.
  • Focos: son orientables y permiten destacar arbustos, setos, plantas y otros elementos ornamentales. Permiten cambiar el color de la bombilla para crear efectos sorprendentes. Los más utilizados son los modelos spots, que se suelen clavar en la tierra al acabar en punta su extremo inferior.
  • Proyectores: son potentes lámpara halógenas utilizadas principalmente para iluminación de largo alcance y para destacar elementos decorativos del jardín.
  • Linternas japonesas: son propias de los jardines de estilo japonés y de escasa altura, están elaboradas con piedra natural o artificial.

Técnicas de iluminación

Tipos de iluminación para el jardín.

Existen muchas técnicas para iluminar el jardín. Algunas tienen una función puramente funcional y de seguridad, otras buscan crear ambientes y destacar determinados elementos. Veamos algunas de ellas:

  • Iluminación hacia abajo: es un término genérico para cualquier tipo de luz que mira hacia el suelo. Puede realizarse con varios focos o con un proyector de mucha potencia. Si se coloca correctamente, consigue emular la luz natural del día.
  • Iluminación hacia arriba: es una de las técnicas más efectivas de la iluminación y la más decorativa. Suele producir efectos espectaculares, especialmente cuando se proyecta sobre grandes árboles o palmeras.
  • Sombras con luces entrecruzadas: consiste en iluminar una zona o un objeto con haces de luz ubicados en dos puntos que se cruzan. Esta técnica funciona mejor con la iluminación hacia abajo.
  • Proyección de siluetas: se trata de resaltar la silueta de un objeto contra una pared iluminada. Para conseguirlo, la luz se tiene que poner detrás del objeto.
  • Iluminación con énfasis: está indicada para jardines pequeños. Es muy parecida a la luz concentrada y tiene como objetivo destacar elementos interesantes del jardín, ya sean plantas, árboles o alguna escultura, con una iluminación suave.
  • Luz de luna: es la forma más mágica, romántica y decorativa de iluminar una zona del jardín. Consiste en colocar luces tenues en los árboles más altos. La suave luz ilumina de forma descendente e imita una noche de luna llena, por ejemplo, iluminando las ramas de un árbol.