4 maneras de personalizar un sofá

María Pilar Gimeno Landa · 25 febrero, 2019
Si estás cansado de tu sofá actual, no es necesario que compres uno nuevo. Toma nota de todo lo que puedes cambiarle de una manera económica.

De todo el mobiliario que tenemos en casa, el sofá es uno de los protagonistas. En él pasamos cantidad de horas a lo largo de nuestra vida. Lo utilizamos para descansar, echar la siesta, comer o para pasar tiempo en familia disfrutando de una película. Si quieres que el tuyo sea único, a continuación te proponemos cuatro formas diferentes de personalizar un sofá.

Las siguientes propuestas se adaptan a cualquier espacio y bolsillo. Escoge la que más te guste y compra los elementos necesarios para llevarla a cabo.

1. Cojines y mantas para personalizar un sofá

Salón con cojines de colores y butaca amarilla

Si pensamos en personalizar un sofá, seguro que lo primero que nos viene a la cabeza es comprar unos cojines. Lo cierto es que se trata de una forma muy económica, cómoda y estética de personalizar nuestro sofá. En cualquier tienda de decoración podemos encontrar una gran variedad de cojines en diferentes tamaños, colores y estampados.

Si no encuentras ningún cojín a tu gusto, también puedes comprar telas y hacerlo tú mismo. Es muy sencillo, y tan solo basta con un mínimo de conocimientos de costura. Aquí te dejamos un tutorial por si te animas a fabricarlos tú mismo.

Te aconsejamos que no los compres todos iguales para que el resultado sea más atractivo. Por ejemplo, puedes combinar dos tonos en varios estampados. Otro aspecto importante que debes tener en cuenta son las dimensiones del sofá y el número de cojines. Encuentra el equilibrio entre estética y confort. A menudo sucede que el resultado es un sofá muy vistoso con muchos cojines, pero incómodo para el día a día.

Por otro lado, encontramos las mantas. No solo son un elemento práctico, sino que también contribuyen a decorar el sofá. Las hay de pelo, lana, tela e infinidad de diseños. Seguro que encuentras una que se adapte a tus gustos y la decoración de tu salón.

2. Fundas o un nuevo tapizado

Funda beige para el sofá.
Funda beige / lanovenanube.com

Las fundas son una opción rápida y económica de darle un nuevo aspecto al sofá. Puedes tener varias en distintos colores y cambiarlas cuando quieras modificar el aspecto de tu sala de estar.

Las hay de diferentes tipos, y de todas ellas nosotros te recomendamos las ajustables. Estas se adaptan perfectamente a la silueta de tu sofá y no se mueven. En cambio, las que tienen forma de manta, y simplemente se colocan por encima, se mueven con facilidad y hay que estar constantemente ajustándolas. También hay que destacar que este último tipo es mucho más económico.

La idea de tapizar de nuevo tu sofá es más costosa. Además, solo merece la pena si se trata de un sofá de calidad. No debes plantearte esta opción si la estructura está estropeada. En este caso es preferible comprar un nuevo sofá del color deseado.

3. Nuevas patas para una nueva imagen

Patas para el sofá.

Probablemente, uno de los elementos más olvidados a la hora de personalizar un sofá sean sus patas. En cambio, estas cambian radicalmente el aspecto del sofá y hacen que presente un aspecto totalmente diferente.

Además, con los distintos modelos de patas puedes jugar con las alturas y elevar o bajar tu sofá. En las tiendas de decoración puedes encontrar desde los modelos más sencillos, a los más extravagantes. Respecto a su instalación, es muy sencilla, por lo que podrás hacerla sin ningún problema. Recuerda que las patas tienen que ser cómodas. Para ello, debes calcular la altura y si te llegan los pies al suelo al estar sentado.

4. Compra un sofá a la carta

Sofá de terciopelo rosa.

Si lo que buscas es un sofá totalmente único, debes saber que existen empresas que fabrican sofás a la carta. Tú puedes elegir las dimensiones, la tela, la forma y todos sus elementos por pequeños e insignificantes que sean. El resultado es una pieza única que será el centro de todas las miradas.

Como no podía ser de otra manera, esta opción es bastante cara, ya que se trata de una pieza hecha a medida. De todos modos, es algo a tener en cuenta si buscas unas medidas muy concretas o un diseño único. Además, la calidad es altísima, por lo que podrás disfrutar de tu sofá durante muchos años sin necesidad de tener que renovarlo.