Consejos para pintar las paredes del salón

Francisco · 9 marzo, 2018
Te aconsejamos sobre qué colores elegir para que tu salón sea un espacio que agrade a cualquier invitado que traigas a casa.

Seguramente te habrás planteado la posibilidad de pintar de otro color el salón; o incluso te habrás preguntado qué tonalidad aplicar a las paredes de éste. Te damos consejos para pintar las paredes del salón.

En primer lugar, debemos tener presente que el salón es un lugar muy utilizado y de obligada visita siempre que recibimos invitados a casa; por tanto, hay que ofrecer una buena imagen y un espacio confortable.

Sentido de tranquilidad

Un color cálido o terroso ayuda a atribuirle calma al salón. Sin embargo, no todos los recursos de esta gama ofrecen este carácter. Un rojo intenso no atribuye este sentido, sino que aviva aún más el espacio y le da fuerza.

¿Cuál sería la línea que debemos seguir para lograr tranquilidad? Una paleta de ocres, beiges o granates aportan elegancia, paz y, además, atrevimiento. De hecho, resultan fáciles de combinar con el mobiliario.

No obstante, existen otras variantes que pueden transmitir esa tranqulidad aunque no sean colores cálidos. Es el caso de los azules, ayudan a abrir la mente, pero se ha de evitar cualquier gama de este tipo que sea claro o brillante.

Paredes del salón de color terroso beige oscuro

Sensación de reposo y seguridad

Para este ámbito el verde es el tono perfecto, puesto que brinda paz y desasosiego. Bien es cierto que puede transportarnos a la naturaleza y el mundo exterior a nuestro hogar, de ahí que nos aporte sensación atemporal.

Puede resultar compleja su combinación, por eso es recomendable utilizarlo si se pretende hacer un salón atrevido y dinámico. El verde nos transporta a un estado de reposo.

¿Qué tipo de verdes combinan correctamente? El verde esmeralda y el verde arce; ambos casos pueden servir para cubrir todas las paredes. Si se desea combinar con el blanco, puede aplicarse un verde más intenso en una sola pared.

Paz y pureza

El blanco es el color mejor situado para proporcionar paz y pureza. Este tono es más común en los hogares y en espacios públicos; tiene gran presencia en la sociedad.

La ventaja del blanco es que aporta luminosidad, brillantez y limpieza. En ningún momento satura el ambiente ni recarga el conjunto; simplemente no obtiene protagonismo y calma el espíritu de las personas.

Su capacidad funcional ayuda a que cualquier mueble u objeto decorativo encaje a la perfección. De esta manera, no solo se trabajan las sensaciones personales y la atmósfera de paz, sino la combinación decorativa.

¿Se encuentra en esta línea el blanco roto? En cierta medida sí. Ofrece opacidad y luminosidad, pero es recomendable que intervenga la luz natural, que incida directamente en todas las paredes.

Elegancia

En muchas ocasiones los colores neutros pueden ayudar a desarrollar un clima de elegancia. Existen colores como el gris que ayuda a que las paredes sean un marco que refuerza la decoración del lugar.

Paredes del salón en gris claro combinado con sofás en blanco y alfombra de pelo blanco.

Un tono grisáceo, ya sea más claro u oscuro, es muy aconsejable si se pretende dar protagonismo a elementos de diseño que distribuyamos en el salón.

Al igual que el blanco, no atrae protagonismo y resulta ser un tono funcional, de fácil combinación, de ahí que sea categorizado como neutro.

Aunque ha recibido muchas críticas en el mundo del interiorismo por ser un color aburrido, en realidad transmite seriedad y es a través de la decoración dónde se elimina la monotonía del lugar.

El tono grisáceo generalizado entristece el ambiente, por eso es importante captar más la atención de las miradas mediante objetos de decoración. No obstante, una buena distribución del mobiliario puede enriquecer la atmósfera del lugar aunque haya colores apagados.

Combinación de colores y materiales

No hay que olvidar que la combinación de recursos puede generar dinamismo y un cambio en los planteamientos de diseño actual.

¿Qué posibilidades existen? Un caso especial puede ser el uso de un color blanquecino combinado con ladrillo. La distribución será sencilla: un muro con este último material y el resto de paredes con color.

Decoración del salón con una pared de ladrillo y el resto en color blanco.

Otro caso sería combinar con piedra. En este caso, verde, blanco, granate, amarillo, etc., pueden ser la perfecta combinación para generar armonía.

La manera de disponer la piedra puede ser libre, en forma de mampostería o mediante superposición ascendente; un caso muy interesante puede ser la piedra negra o en crema, y a su vez, aporta también colorido.

Conclusión

En definitiva, la manera de trabajar las paredes de tu salón pueden ser múltiples. Todo depende de ti y del ambiente que quieras transmitir, pero es recomendable armonizar la decoración y el color.

Estudia bien el proyecto que quieres llevar a cabo y el sentido ambiental que quieres atribuirle al salón. Razona bien el color que aplicas, puesto que depende de él la sensación que tengamos cada vez que entremos en el salón.