Pasos para lavar las alfombras de casa sin dañarlas

Francisco · 3 noviembre, 2018
Para conseguir un espacio de confort y bienestar es necesario que exista una correcta higiene en casa; por eso, es imprescindible que se tengan las alfombras limpias y relucientes.

La alfombra es un recurso decorativo que puede deteriorarse con el paso del tiempo. Además, recoge mucha suciedad del calzado y el propio polvo del ambiente; por eso es importante limpiarlas a menudo. Te mostramos maneras de lavar las alfombras de casa sin dañarlas.

Si mantenemos las alfombras limpias hacemos una gran labor dentro de casa, ya que su textura absorbe mucha suciedad, tiene ácaros y es de los primeros lugares donde se producen manchas y donde caen alimentos.

Por tanto, la correcta limpieza y su habitual mantenimiento te permitirá tener unas alfombras relucientes; la mejor manera de mostrar todo su esplendor y color, especialmente si son de estilo persa.

¿Cada cuánto tiempo lavar las alfombras?

Si te planteas cuál sería el tiempo que debe existir entre un lavado y otro, posiblemente no hay una respuesta como tal. Sí es cierto que se hace necesario tener un hábito de limpieza, pero no es preciso hacerles un lavado en profundidad de manera habitual.

Limpiar alfombras.

Con realizar un par de lavados intensos al año sobre cada una es más que suficiente; eso sí, siempre y cuando se lleve a cabo una limpieza habitual sobre la casa, lo que implica pasar el aspirador cada semana sobre las alfombras.

Otro hábito a tener en cuenta es recoger aquello que se cae sobre ellas. Muchas veces cuando comemos provocamos la caída de migas, líquidos, alimentos, etc. Esto genera acumulación de restos, e incluso, marcas sobre la propia alfombra.

– La alfombra decora y ayuda a tener un suelo más confortable; se merece un cuidado especial.-

Paso 1: sacudir el polvo que tengan

En el caso de que sean alfombras de gran tamaño, no pueden meterse en la lavadora. Por tanto, hay que buscar una fórmula con la que poder limpiarlas si no se quiere llevar a la tintorería. Lo primero de todo es quitarles el polvo:

  • Lleva la alfombra al patio de tu casa, cuélgala de unas cuerdas para que quede suspendida y golpea con la escoba o con una material fuerte para que se quite el polvo; siempre con cuidado para no dañarla. Si no se tiene patio, hazlo en la terraza.
  • En el caso de que sea una alfombra pequeña, puede sacudirse perfectamente y saldrá todo el polvo y suciedad al exterior.
  • Finalmente, conviene que se airee y que esté un rato al aire libre para que pueda ventilarse bien y se libere de olores.

Paso 2: limpieza con agua y un producto especial

La mejor manera de quitar la suciedad es mediante la mezcla de agua y un producto de limpieza especial para alfombras. ¿Qué maneras hay para conseguir un buen resultado?

  • Una vez que se ha quitado el polvo y se ha aireado, es momento de echarle agua por encima. Si se comprueba que está muy sucia, puede echarse agua por encima con una manguera o con cubos; no obstante, puede pasarse un trapo húmedo por la superficie hasta que quede limpia.
  • No dejes sin pasar ningún espacio de la propia alfombra. Hay que incidir en toda la superficie e insistir en caso de que haya alguna mancha.
  • Finalmente, es conveniente dejarla secar al aire libre. Por eso, es preferible realizar esta labor en época estival o cuando haga sol, ya que en períodos de frío o precipitaciones, se complicaría todo si no podemos obtener un secado rápido.

Paso 3: comprobación y colocación

Mancha de una alfombra.

Una vez que se ha realizado todo este procedimiento, es importante que vuelva a su sitio y se compruebe cuál ha sido el resultado. Para llevar a cabo la comprobación, hay que visualizar la superficie, palparla, buscar si queda algún resto de suciedad o si hay algo que no se ha limpiado.

Si se encuentra algún resto de suciedad, puede limpiarse in situ; es decir, no es necesario volverla a llevar a un espacio amplio donde proceder a su limpieza de nuevo.

Alfombra limpia es sinónimo de bienestar

No debemos olvidar que la alfombra forma parte de la decoración. A pesar de que cumple la función de hacer más confortable y cálido el suelo, una alfombra aporta una estética al lugar.

Una vez que ya quede impoluta, puedes disfrutar de ella, sin riegos a mancharse o clavarse algún residuo. Lo importante en casa es que nos sintamos a gusto y con bienestar.