Árboles para el jardín: sus cuidados y la poda

7 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Francisco Jiménez
¿Aún desconoces los cuidados que deben tener los árboles del jardín? Es momento de saber cómo actuar con los más comunes.

Con la llegada del buen tiempo, es momento de aprovechar los exteriores de la casa y disfrutar al aire libre. Por eso, es importante que tengamos a punto los árboles para el jardín, sus cuidados y la poda.

No hay nada mejor que tener un jardín frondoso y bien trabajado, con sus pequeñas parcelas bien delimitadas y diferenciadas, con el fin de que nos invite a disfrutar de cada rincón. Va a ser especialmente el verano la época en la que podemos sacarle mayor rendimiento al jardín.

Para que este quede bien completo, la plantación de árboles es un medio natural con el que ofrecer una apariencia decorativa más paisajística. No cabe duda de que la estética del jardín ganará mucho más no solo a través del césped, flores u otras plantas, sino también a través de ciertos tipos de árboles.

¿Por qué plantar árboles para el jardín?

Árboles para el jardín de una casa.

No hay nada mejor que asomarse por la ventana y tener un jardín bien cuidado y nutrido de todo tipo de plantas y árboles. Es una manera de alegrarnos la vista cada día.

A su vez, este espacio se convertirá en un escenario muy atractivo para poder realizar reuniones con amigos y familiares y, además, para hacer celebraciones y festejos.

El melocotonero: esbeltez y delicadeza

Flor del melocotonero.

Existen diferentes tipos de especies de árboles que pueden ser útiles a la hora de adornar el jardín. Además de obtener de ellos frutos, también tienen algo que decir a nivel estético. Sin embargo, no solo hay que regarlos periódicamente, sino también saber tratarlos con la tierra adecuada, riego, poda, etc.

Uno de los casos más interesantes es el melocotonero común, cuyo nombre científico es el Prunus Persica. Es una tipología que se adapta muy bien al clima mediterráneo, pero que requiere humedad y una temperatura templada y no excesivamente fría.

El procedimiento de la siembra es muy sencillo. Podemos realizarla nosotros mismos utilizando la semilla del fruto. A continuación, es importante regarlo semanalmente. En este tipo de árboles solo se podan sus ramas secas, las cuales quedan visibles en primavera.

El melocotonero ofrece hojas muy verdes y frutas de tonos cálidos.

Árboles para el jardín: el manzano

Árbol manzano.

Este árbol, cuya denominación científica es Malus Domestica, crece de forma rápida con el paso del tiempo, ofreciendo una imagen muy interesante para el jardín, sobre todo si produce manzanas rojas. Hará de este espacio un lugar idílico.

  • Existen distintas variedades. Antes de adquirir las semillas, es importante que te informes sobre las tipologías y que trates de ponerte en situación en torno a las posibilidades estéticas que pueden conseguirse al incorporarlo en el jardín.
  • Demanda ciertos cuidados si quieres que salga en buenas condiciones. No requiere mucha cantidad de agua, pero sí una poda en febrero, empezando por los llamados ‘chupones’, que son prolongaciones desmesuradas de algunas partes de las ramas.
  • Evidentemente, también deben cortarse las ramas secas y tratar de acabar con pequeños intrusos que traten de comerse la fruta, como pueden ser los gusanos o las hormigas. La idea es que no salga perjudicado el árbol; hay que evitar que adquiera mal aspecto.
  • La floración del manzano es un punto importante que hay que tener en cuenta, ya que suele producir flores de color blanco que embellecen y purifican el ambiente. Se convierte en el auténtico protagonista en la primavera del jardín.

El pino silvestre: el monte traído a tu hogar

Pino silvestre.

La denominación de esta especie es Pinus Pinaster, también conocido como pino silvestre. Por supuesto, existen varias especies, pero para todos se debe guardar el mismo patrón de conducta: no se podan las ramas secas. En cambio, los pequeños ramajes sí pueden ser eliminados para liberar al árbol de peso.

Los pinos son fáciles de conseguir: hay que partir de las semillas (piñones) que, una vez sembradas, al principio de la primavera suelen germinar fácilmente antes de trasplantarlos a su lugar definitivo. Puede hacerse unos meses después cuando tienen unos 10 centímetros de altura.

El pino le dará a tu hogar ese toque campestre y natural que tanto necesita.

Estas especies no son exigentes en cuanto al tipo de tierra. Lo mejor de todo es que se adaptan muy bien a los climas templados y fríos. Sin embargo, aquellos que son húmedos y muy calurosos durante todo el año pueden perjudicarlos en su desarrollo vital.

  • Prat, Jean-Yves: Poda de todos los árboles frutales, Ediciones Omega, 2008.